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domingo, 19 de marzo de 2017

Horror Cinema capitulo 04

4

–¿Qué te ocurre? –pregunto Ezra al ver la notoria expresión de reproche de su amigo pelirrojo. La directora estaba sacando las maletas de su cajuela y acomodándolas en el piso para que cada quien tomara las que le pertenecían.
–Está haciendo berrinche –respondió Jess al ver que Dexter no pensaba contestarle a su amiga– Durante todo el camino no participaste en el juego, les dejaste el radio a Francine, Ash y Regan.
–Oh… –hizo una pausa, lo que recordaba del viaje fue la plática que había tenido con la muy posible madre de su hijo, y que en algún momento Regan le había pedido el radio, pero nada más, en ningún momento escuchó que estuvieran jugando– Lo siento Didi, estaba muy metida en la conversación con Dominique.
–De repente ya no quiero ser su cuñado. –dijo el joven haciendo un puchero.
–No suele pasarte con todas las personas. –comentó Jessica a su amiga.
–Sí, es una persona muy interesante –Ezra cerró su maletero y volteo a ver a Caroline y Dominique que estaban platicando– creía que era como nosotros, completamente fan del género de terror, pero, a ella le gusta todo el cine en general.
–Lo sé. –interrumpió la encargada de fotografía– Los géneros que más le gustan son los de fantasía y ciencia ficción.
–Eso me comentó. –Ezra se acercó a su amigo– Te llevarías muy bien con ella Didi, conmigo puedes hablar solo de las siete películas de Star Wars que han salido, pero Dominique conoce todo el universo expandido, el antiguo y el nuevo, me contó que ha leído todos los comics y libros, también ha visto las series animadas, spin off y ha terminado todos los videojuegos.
Los ojos de Dexter comenzaron a brillar y busco a la chica con la mirada– Después de todo creo si la quiero como cuñada. –sonrió una vez la ubico y fue hacia ella.

Ezra llevaba sus maletas y las de Dominique hasta las últimas habitaciones del segundo piso. La semana anterior ella había ocupado uno de esos cuartos y junto con Jess en sus ratos libres ordenaban el que estaba frente al suyo para que Sophie lo ocupara, ya que era bastante espacioso y la maquillista siempre decía que necesitaba lugares así para trabajar. Se detuvo frente a una puerta y le pidió a la chica que iba con ella que abriera.
–Mi habitación es la que está enfrente, cualquier cosa que necesites puedes decirme. –sacó de su maleta unos papeles y se los entregó a su nueva maquillista– Marque las partes donde te voy a necesitar, te diría exactamente qué, pero me gusta dar libertad creativa.
–Gracias. –respondió la chica sonriendo, tomó sus maletas y entró a la habitación para poder instalarse.
Ezra entró a su dormitorio y dejó su equipaje a un lado mientras se tumbaba sobre la cama. Por culpa de Dexter, Mulder y Scully no había tenido tiempo de planear cómo repartiría todo lo que se tenía que grabar. Tenían dos semanas libres en la universidad, y ese era todo el tiempo que podía retener ahí a su jefa de fotografía y su maquillista. Ella había dicho que una semana sería suficiente, pero ya no estaba tan segura, al menos Ashley ya se veía más animado que la semana anterior.

–Se reemplazó la ventana así que no te preocupes. –le decía a uno de sus actores, Jhonathan observó a su jefa unos segundos antes de desviar su atención al vidrio falso– Y recuerda que lo que quieres es ir a buscar ayuda para todos.
–Ok. –respondió el chico alborotando un poco su corto cabello castaño.
–Entonces… –Ezra se alejó de él y le hizo un gesto con la mano a su amiga para que comenzara a rodar.
El chico retrocedió unos cuantos pasos, comenzó a correr, se lanzó por la ventana rompiéndola y cayendo en el patio sobre una colchoneta.
–Excelente. –exclamó la joven mientras Jess le decía a su camarógrafo que cortara la grabación.
–Ya toca ver algo del trabajo de Kirby. –comentó Jessica acercándose a su amiga.
–Si, a ver qué tal. –Ezra observo como Jhon y Derek tomaban el equipo de filmación para cambiarlo de habitación.
Jess le hizo algunas observaciones a su castaña amiga mientras se trasladaban de lugar y esperaban a que Dexter llegará para hacer su última escena. No pasó mucho antes de que el pelirrojo atravesara la puerta. Parecía como si alguien lo hubiera atacado y esa era la intención, tenía raspones y varias heridas en los brazos unas más profundas que otras, además de una lesión en su cabeza de la cual había escurrido sangre que lo obligaba a tener el ojo derecho cerrado. Ezra camino hacia su amigo levantó su brazo y señaló con una gran sonrisa una de las heridas.
–¡Mira Jess se le ven hasta los tendones!
La mujer de cabello castaño corto río, más por la expresión de molestia de Dexter que por la emoción de Ezra. Se acercó a ambos para examinar también al actor, de verdad que su alumna hizo un trabajo bastante detallado. Sabía que la Dominique era perfeccionista por lo que no estaba tan sorprendida.
–¿Y mi maquillista? –preguntó la directora.
–Está ocupada con Ashley en este momento. –respondió molesto el joven– ¿Podríamos apurarnos a darme por muerto? Ya me quiero bañar.
Ezra no hizo mucho caso, sacó su celular y comenzó a tomarle fotografías, lo cual irritó más al pelirrojo. Luego empezaron con la escena donde lo encontraban muerto. Al ver que Regan estaba completamente en su papel y no la necesitaba, subió un par de fotos a su cuenta privada de Facebook y etiquetó a Lilibeth y Sophie –para que viera la calidad del trabajo de su reemplazo– en ellas. Sonrió ante la posible reacción de su ex maquillista. Al volver su atención a la escena vio que Regan salía corriendo de la habitación. Se acercó a Jess para que le mostrara lo que se perdió, noto que todo estaba en orden, no esperaba menos de su actriz, pero solo por molestar a Dexter pidió que se repitiera la escena.
–¡Eso no es justo Lala! –se quejó– Regan lo hizo bien.
–Deja de ser nena Didi, eres profesional pórtate como tal.
El chico hizo un puchero antes de volver a tenderse “muerto” en el piso. Regan repitió la escena sin ninguna objeción, sabía que Ezra a veces hacía eso solo por fastidiar a su amigo. Una vez terminada esa parte procedieron a hacer una pausa mientras Ashley estaba listo para morir.

Ezra camino rumbo a la cocina con la intención de buscar agua. Al llegar se topó con Caroline habla por celular se veía bastante alterada. Por lo visto las cosas no habían mejorado para nada. Espero a que la chica colgara y se tranquilizara un poco para poder hablar con ella. Ya casi se cumplía un año desde que ese problema había empezado, al principio no le dio mucha importancia, no solía meterse en la vida personal de sus actores, pero cuando vio que Dexter se acercó a ella y le ofreció su ayuda se dio cuenta de que era algo muy serio. Para que un sujeto como su mejor amigo –despreocupado e infantil– se portara serio e inquiero tenía que serlo.
–Creí que desde que Dexter se había vuelto tu novio falso te habían dejado en paz. –comentó Ezra.
–No. Es bastante insistente el sujeto. –Caroline suspiro– Mi madre dice que al llegar hoy a mi casa, todo era un caos y Freya estaba encerrada en el baño.
–¿No le paso nada?
–Afortunadamente no.
–Deberías hacerle caso a Didi. –recomendó Ezra– Creo que es más probable que te deje en paz si te vas a vivir con él.
–No quiero molestarlo más de lo que ya he hecho.
–Mientras no toques sus cosas frikis no le importara. –aseguró la directora– Además deberías pensar en tu seguridad y la de Freya.
La rubia pensó en su mascota más que en ella antes de llegar a una decisión– Supongo que hablaré con él.
–Es un idiota pero también una buena persona.
–Lo sé.
Desde que Caroline había empezado su relación falsa con Dexter habían tenido oportunidad de convivir más y le agradaba como persona, ya casi la consideraba una amiga más. Esperaba que esa situación se solucionará pronto y de una manera en que nadie saliera herido.
Terminaron de rodar la escena de la muerte de Ashley y dieron por terminadas las grabaciones de ese día. Ezra observó a Dominique subir las escaleras, fue tras ella y cuando la alcanzó hablaron de trabajo. La directora estaba bastante feliz y satisfecha con lo que había visto ese día. La maquillista estaba contenta con los comentarios que le hacía “su jefa”, aprovecho a preguntarle sobre algunas dudas que tenía y el cómo creía que debía proceder en ciertas partes. Al llegar a sus habitaciones se despidieron y entraron a su respectivo dormitorio.

Al día siguiente Ezra y Jess acordaron que se dedicaría a grabar las escenas de acción, las cuales no estaban ensayadas, así que les tomaría más de un día poder completar aquella labor. Ya todos estaban acostumbrados a la manera de trabajar de su directora, a esas alturas ya tenían –como mínimo– la imagen mental de cómo lo harían. Ese fue uno de los días más movidos que tuvo todo el equipo completo, trabajaron desde las 7 a.m. hasta las 5 p.m sin descanso, si se detuvieron fue porque ya nadie aguantaba el hambre. La única que se la había pasado comiendo por ratos fue Dominique. Mientras todos acomodaban un poco el lugar mandaron a Ezra y Dexter a comprar algunas cosas para la comida-cena, el par hizo caso enseguida.
De regreso con toda la lista completada –más algunas golosinas– entregaron las cosas en la cocina. Ezra quiso ir al patio a verificar algunas cosas, al día siguiente grabarían algunas escenas ahí. Saco una cajita de Nerds y empezó a comérselos. Observó la posición de los árboles y el tamaño de la barda, noto que la parte del frente era mucho más alta, hizo una anotación mental de eso. Escucho que Dexter le estaba pidiendo que compartiera sus golosinas, pero lo ignoro. Se percató que había algo que sobresalía del suelo, camino al fondo del patio con su amigo detrás de ella, el joven estaba dramatizando sobre lo que podría causarle la falta de glucosa en su sistema. Ya casi estaban en el lugar que había llamado su atención cuando Dexter le quiso arrebatar la caja de Nerds, pero Ezra no pensaba dejarse. En el forcejeo la cajita se le fue de las manos a la castaña y cayó en un pozo –que era lo que le causo curiosidad a la directora– ambos se acercaron y al no ver el fondo Ezra fulmino con la mirada a su amigo, el pelirrojo se encogió de hombros.
–¿Y ahora? –preguntó Ezra.
–Vamos a comprar otros.
–De ninguna manera volveré a salir hoy. –volvió a mirar el pozo, se notaba que tenía mucho tiempo sin usarse, estaba cubierto por fuera de enredaderas y dentro tenia moho. Ezra sí que necesitaba su dosis de glucosa o sufriría de dolor de cabeza– ¿Crees que si Sadako sale de ahí traería mis Nerds?
–Lala, estamos del otro lado del mundo. –comentó el joven– Además no has visto el video.
–¿Crees que si consigo el video y lo veo, Samara saldría de ahí y traería mis Nerds? –preguntó con un semblante serio que Dexter no sabía realmente si tomar o no con seriedad.
–¿Esperarías siete días?
–Carajo… –sacó su cartera y le dio dinero a su amigo– Ve por más dulces sino ya sabes cómo me pongo.
Dexter salió corriendo para cumplir su misión, mientras Ezra entraba a la casona, al llegar a la cocina les comento a los que estaban presentes que al día siguiente deberían tener cuidado porque hay un pozo que no está cubierto al fondo del patio. Cuando el pelirrojo volvió ya todos estaban comiendo y se quejó porque no lo habían esperado, Caroline hizo que dejara su drama se sentará como niño bueno. Ezra y Jess dieron algunas indicaciones sobre el orden de la grabación del día siguiente y al terminar la mitad del grupo se fue a dormir y la otra mitad se quedó lavando platos ya que no habían ayudado a cocinar.

Una vez en su habitación Ezra saco el guion y un block de notas donde hizo varias anotaciones de cómo hacer las siguientes escenas. Estuvo así varias horas hasta que vació su cabeza. Guardo las cosas con las que trabajo, se dio la vuelta para ir a la cama, pero alcanzo a distinguir una luz en la torre del patio. La directora tomó su celular y una linterna para ir a investigar. Haciendo el mínimo ruido posible salió de la casona y atravesó el patio. Se encontró con la puerta de la torre abierta, lo pensó unos segundos antes de entrar, posibles consecuencias dignas de un nuevo libreto atravesaron su cabeza, pero decidió dejarlas de lado para ponerse seria. Una vez se decidió, subió con cuidado las escaleras y al llegar al final de estas y ver quien estaba en ese lugar se topó con la mirada de Dominique que estaba atenta de quién era la persona que estaba subiendo. Al notar que era la castaña le sonrió y luego volvió su vista al cielo. Ezra se acercó a ella y se paró a su lado.
–Llegue a la parte del guión donde se menciona esta torre. –comentó la rubia– Y sentí curiosidad.
La curiosidad mato al gato. –dijo Ezra mientras se recargaba en quicio de la ventana sin apartar la vista de la chica.
Pero la satisfacción lo revivió.
Los ojos de Ezra se iluminaron al reconocer la frase– ¿Buick 8? –pregunto emocionada, aunque era más una afirmación.
–¿Lees a King? –preguntó fijando su mirada en la de Ezra.
–Claro que sí. –hizo una pausa– De hecho por él empecé a leer.
–Cuando estuve en tu casa no vi libros.
–Porque los tengo en mi habitación y no tengo tantos, solo dos libreros.
–Ya veo. –volvió  ver el cielo, y la castaña la imitó– En la ciudad difícilmente se ven tan claro como aquí.
Ezra sabía que se refería a las constelaciones, la verdad era que ella era una persona que rara vez apreciaba la naturaleza y casi nunca se molestaba a contemplar el cielo, pero aquel espectáculo le hizo pensar por primera vez en que quizás pasaba demasiado tiempo encerrada en su mundo.
–Estuve pensando mucho antes de llegar a esta conclusión. –aquellas palabras trajeron a Ezra de vuelta a la realidad– Creo que estoy de acuerdo en que te quedes a cargo de este bebé. –se tocó el vientre.
–¿De verdad? –por alguna razón no terminaba de creerlo.
–Bueno, estuve hablando con todo tu equipo de trabajo. Todos se expresan muy bien de ti.
–Eso es raro, a veces me da por fastidiarlos.
Dominique rió más por la expresión de burla que hacia la mujer frente a ella que por el comentario– En fin, creo que ya indague lo más que podía, además de verte trabajando y conviviendo con todos.
–Entonces…
–Hablaremos más del tema cuando terminemos el trabajo. –camino hacia las escaleras– No sé tú, pero yo tengo sueño.
–Yo también. –se acercó a ella– Te dejare en tu habitación y me iré directo a la cama.
–Por cierto. –comenzó a bajar las escaleras– Gracias por no estar sobre mí mientras pensaba en mi decisión.

Habían terminado de rodar el enfrentamiento final, Caroline y Francine apenas y habían logrado librarse de Steve y Darius los que interpretaron a los asesinos. Ezra les estaba diciendo que ya habían concluido con el proyecto –luego de una semana y media de grabación– solo quedaba corregir algunos errores digitalmente, y agregar varios efectos, pero eso ya era trabajo de ella y Jess. Descasarían unos días y luego se dedicarían por completo a terminar la película. Era la rutina de siempre, desaparecer varios días hasta tener todo finalizado, pero estaba vez Ezra sabía que no podría desaparecer por completo hasta que hablara bien con cierta maquillista rubia.
–¿Cada cuánto crees que Dominique quiera ver a su bebé? –preguntó la directora a su amiga una vez que se alejaron del resto de su equipo de trabajo. Iban caminando rumbo a su habitación.
–¿Ya te dio el sí? –preguntó Jess en doble sentido con una sonrisa burlona.
–Sobre su hijo, sí. –específico la castaña de cabello largo.
–¿Rechazo tu propuesta de matrimonio?
–Tengo que terminar con Sophie antes. –eso la hizo recordar las fotos que había subido a Facebook días atrás, sacó su celular y le dio al icono de la aplicación. No había podido darse el tiempo para revisar los comentarios.
–Volviendo al tema de Kirby… –dijo Jess poniéndose seria de repente– No creo que las cosas vayan a ser de esa manera.
Ezra soltó una carcajada que desconcertó a su amiga– Lo siento, Facebook. –dijo señalando su celular.
–¿Escuchaste lo que dije?
La directora hizo una pausa intentando recordar las palabras que le pareció escuchar a lo lejos mientras leía los comentarios en las fotografías–¿Qué no crees que las cosas vayan a ser de esa manera? –reaccionó en ese momento– ¿Por qué?

–Me imagino que Kirby te contara parte de la historia –Jessica estaba segura que su alumna no le contaría todo a su amiga, y sabía lo curiosa que esta podía llegar a ser, eso podría terminar costándole la adopción por lo que agregó algo que evitara que aquella situación no llegara a nada– yo rellenare los espacios que deje en su relato.

jueves, 16 de marzo de 2017

Arte y música capitulo 4.5

EXTRA: Escena eliminada del capítulo 04.

Maki se encontraba frente a una galería de arte, sin estar completamente segura si era o no donde Nico exhibiría su trabajo. El día anterior la bajita sólo le había dicho que era una galería cercana al lugar donde vivían y según su breve investigación con algunos vecinos –o eso creía que eran– aquella era la única de esa zona. Consultó su reloj y cálculo que le quedaba aproximadamente una hora antes de tener que correr al trabajo, esperaba que eso fuera suficiente para admirar las piezas de la exhibición de su vecina. Ya había visto la pieza principal de aquel evento, –luego de que Nico la terminara en su departamento– la cual le gustó mucho, más no quiso externarlo en aquel momento, sobre todo porque sabía que eso inflaría más el ego de la pelinegra. Y aunque al inicio no tenía planeado asistir, ahora sentía curiosidad. Debía ir al hospital y cumplir con su horario, así que prefería estar en casa intentando recuperar energía que estando ahí... viendo el trabajo de aquella molesta enana, pero no pudo evitarlo.
Apenas entró, se dio cuenta de lo popular que era Nico y si bien no estaba a reventar, había suficiente gente como para no ser capaz de moverse con total libertad por el lugar. Se puso unos lentes de sol como si con fuera suficiente para disfrazarse –ignorando el hecho de que su color de cabello no es de lo más común– no quería que la artista la reconociera, por alguna razón, algo dentro de ella le decía que sería mejor de esa manera. Mientras se habría paso por el lugar, observó a Eli hablando con Nozomi, a quienes reconoció como: otra vecina –con la que aún no hablaba– y Tojo-san, amiga de Nico. Pasó de largo y alcanzó a escuchar como la rubia invitaba a la otra a comer, en un plan que no parecía para nada amistoso sino... algo más.
Se detuvo y observó con detenimiento una de las pinturas. Era buena, la enana era bastante buena. Pensó que quizás alguno de esos cuadros se vería bien en su habitación o su sala. Luego de meditarlo decidió que su dormitorio definitivamente sería la mejor opción, si volvía a pasar otra emergencia con la artista y ella debía atenderla, no quería que se diera cuenta que tenía uno de sus trabajos. Observó las demás obras un momento mientras atravesaba el lugar de un lado a otro y evadía a una más de las amigas de Nico, aunque ésta no parecía interesada en lo que sucedía a su alrededor, pues se veía muy concentrada en la mujer junto a ella. Después de haber recorrido apróximadamente el 90% de la galería, alcanzó a escuchar una conversación donde decían, que la talentosa "Yazawa-sensei" tenía 27 años, aquello la dejó impactada, e incapaz de poder continuar analizando las pinturas por un buen rato. Una vez se recompuso, llegó al último cuadro que le faltaba por ver; ese, el cual había ayudado a finalizar. Y con ello, a la conclusión de que en definitiva, era la obra que más le gustaba.
–¿Nishikino-san? –preguntó una voz familiar que la tomó por sorpresa.
Se giró lentamente, topándose con la artista– H-Hola, Yazawa-san.
–No creí que fueras a venir. –dijo la pelinegra con una sonrisa de satisfacción que irritó a Maki.
–Sólo sentí curiosidad, el cuadro de ayer me pareció más o menos decente, así que quería ver el resto de las piezas.
–¿Más o menos...? –preguntó en un susurro Nico. Fue elogiada por todos, le habían dicho que eran de sus mejores piezas, y entonces, llegaba aquella mujer a decirle que solo eran "decentes". Entiendo, Nishikino-san no tienes idea de arte. Por eso no alcanzas a ver la grandeza de Nico.
–Claro que se de arte! contestó la pelirroja mientras se quitaba las gafas.
–Por supuesto... –dijo la pelinegra con sarcasmo.
Si algo había aprendido Maki de la artista, en el poco tiempo que llevaban de conocerse y lo que habían hablado, era que llevarle la contraria no resultaba buena idea, pues sólo le daba más cuerda para que siguiera hablando. Por ello decidió ignorarla y fijó su vista en el cuadro frente a ella, preguntándose cuánto le costaría. De reojo notó que Nico seguía hablando con un tono de orgullo sobre cada una de las piezas que había llevado aquel día. La doctora quería que la enana se fuera y la dejara sola, para poder investigar cuánto tendría que desembolsar y así obtener la pintura, desafortunadamente no parecía que eso fuera a suceder pronto.
–Es algo entre surrealismo y psicodélico. –dijo la doctora.
–¿Te refieres a mi estilo? –preguntó Nico con una sonrisa en sus labios– Tienes razón, es un poco de ambas.
Cuando empecé a pintar, mi estilo era más parecido al cubismo que a cualquier otro. Con mucha practica logré lo que ves aquí –señaló el cuadro frente a ellas– y aún no es suficiente, nunca lo será, creo que la mejor manera de seguir haciendo buenos cuadros, es seguir buscando la perfección, seguir evolucionando. Estar satisfecho con el resultado, es una de las peores decisiones que puedes tomar, porque te estancas y todo lo que continúas haciendo, empieza a verse igual. En el caso de la música, todas las melodías suenan con la misma base de fondo, en cuanto a los libros, todos tienen la misma fórmula y personajes, aunque la trama sea distinta se siente como si leyeras lo mismo. En el caso de la comida, sin importar la variedad, toda sabe igual y así sucesivamente. Es por eso, que, aunque la colección de pinturas que saqué en esta ocasión es lo mejor que he logrado, no me voy a detener, aún puedo hacerlo mejor.
Maki no pudo evitar sentir admiración por la mujer a su lado, la había juzgado mal, creía que era una persona impulsiva y molesta, bueno... en realidad lo era pero, también tenía ese lado maduro y serio que despertaba el interés de la pelirroja.
La alarma de su celular sonó, haciendo callar a la artista y que Maki se diera cuenta que su tiempo se había agotado, era tiempo de correr o llegaría tarde al trabajo. Ya después, cuando tuviera algún momento libre, pediría autorización para salir y entonces conseguiría su cuadro, al menos eso creía. Pero lo que no sabía la doctora, es que aquella pieza que tanto quería, pasaría un largo tiempo en la sala de estar de Nico, antes de poder pertenecerle...


Arte y música capitulo 05

-5-

El cielo nuboso y gris se dejaba ver amenazante sobre la ciudad, las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer, chocando con todo lo que hubiera a su paso, mientras una pelinegra sólo observaba desde su ventana ese fenómeno de la naturaleza que tanto odiaba...
Y es que cuando el ambiente se tornaba húmedo y frío, su estado de ánimo recaía pero, había otro motivo por el cual Nico odiaba la lluvia, ésta le hacía regresar al pasado, a cuando ella tenía otro sueño, recordaba la época donde podía correr, saltar y bailar libremente. Sin poder evitarlo sus pensamientos se remontaban al día en que a sus 16 años, recibió la noticia de su doctor, cuando este le dijo que a pesar de que su recuperación había sido rápida y que completó su tratamiento exitosamente, las secuelas del accidente no le permitirían ser capaz de moverse como antes, ya no podría bailar, y eso para ella significaba que no se convertiría en idol. Aquel día el mundo de la pelinegra se volvió del color del cielo, su sueño se había hecho añicos. Aunque su familia y Nozomi, su única amiga en ese entonces, intentaron animarla, ella sólo sentía que se hundía más y más. Sin embargo su madre no pudo soportar la situación, verla en ese estado era desgarrador, habló seriamente con Nico, haciéndole comprender que ser idol no era la única manera de llevarle felicidad a las demás personas y a ella misma. Al darse cuenta de la preocupación que les causaba a todos a su alrededor y tras esa larga y dolorosa conversación con su madre, se obligó a salir de ese hueco en el que estaba sumida, decidió seguir el consejo de su doctor –al cual debía ver como mínimo una vez al mes para revisión– quien le recomendó pintar, le serviría al menos como un medio para expresar su enojo o frustración.
Con el tiempo, Nico fue tomándole gusto a su nuevo pasatiempo y se dio cuenta del potencial que tenía. Al terminar la preparatoria se encontraba tan contenta con la pintura, que animada por Nozomi decidió tomar la carrera de historia del arte.
Pero a pesar de todas las cosas buenas que ahora tenía, seguía odiando la lluvia y también odiaba cuando la temperatura bajaba, por exactamente la misma razón. La rodilla se le entumecía y aunque no hiciera ningún esfuerzo físico cojeaba, era molesto y doloroso, como si tuviese algo atravesado específicamente en la rodilla, y no le permitía flexionar bien la pierna. Era desesperante, y frustrante, pero aquel día era peor, no podía pintar para liberarse de la frustración. Su mano seguía mal y estaba segura que si tocaba la puerta de su vecina una vez más, o si esta se daba cuenta que no había seguido sus indicaciones tal como le había dicho, no ocurriría algo bonito...
La doctora era una mujer bastante comprometida con sus pacientes, todas las noches, cuando volvía del hospital pasaba a ver a Nico y verificaba que su herida estuviera curándose correctamente. No conversaban más de lo necesario, por lo que la mayor parte del tiempo, cuando la pelirroja estaba ahí verificando el avance de su trabajo era en silencio. Pero desde esa vez que ella había tocado para que la artista pudiera terminar su cuadro, Nico no podía evitar ponerse bastante nerviosa al tenerla cerca. Cuando decidió contarle a sus amigas, notó que Nozomi estaba bastante divertida con el asunto, lo cual no podía significar nada bueno... y agradecía el hecho de que Eli se hubiera vuelto más cercana a ella, así no tendría a la astrónoma fastidiándola.
Nico abrió su refrigerador y aunque vió algunas cosas dentro de este, no tenía lo suficiente para cocinar, mucho menos algo decente. Al parecer, tendría que salir de casa a hacer las compras ya que a esa hora sus hermanos debían estar en la escuela y sus amigas en el trabajo, por lo que no tenía otra opción. Obsevó la ventana ahora cerrada y como algunas gotas de lluvia la salpicaban, de ir tendría que ser en ese instante que sólo era una llovizna.
Suspiró pesadamente, no quería ir pero debía hacerlo, su estómago le exigía alimento. Se puso un impermeable y tomó su cartera, iría rápido al mini súper cercano sólo a comprar algo para ese día. Salió de su departamento, se aseguró de poner el pestillo a la puerta y bajó las escaleras con mucho esfuerzo. Era en días como ese que odiaba vivir en el tercer piso de un edificio que no contaba con elevador. Una vez llegó a la planta baja aprovechó para ver su buzón, no había nada nuevo. A paso lento e intentando disimular su cojera –sin éxito– avanzó a la salida del edificio topándose con Maki.

Ese día, la doctora iba llegando a casa luego de un agotador turno de noche. Lo único que deseaba era dejarse caer en su cama y dormir de largo hasta que fuese hora de volver al hospital, tal y como estaba el clima, era seguro que lo conseguiría. Pero entonces vió a Nico quien la saludó con un movimiento de cabeza y la pelirroja hizo lo mismo, sin embargo no pudo evitar darse cuenta del caminar de la artista por lo que la detuvo.
–¿Yazawa-san te encuentras bien?
–Sí, no te preocupes. –le respondió Nico volteando su cabeza para observarla.
–Pero, parece que estás herida.
–Tan sólo es una vieja lesión. –Nico se dio la vuelta para continuar su camino.
A esas alturas Maki ya consideraba a Nico una paciente, más bien su paciente, de la cual era responsable, por lo que se obligó a insistir, aunque era algo que no solía hacer –¿De verdad te encuentras bien?
–Sí...
–¿Y a dónde vas? –aquella pregunta sorprendió a la misma pelirroja.
–Sólo pienso ir a comprar algo para comer.
La doctora no sabía que más decirle, por lo que dejó que se alejara. Pero algo no se sentía bien, no podía dejar que se fuera de esa manera, apretó las llaves de su auto y alcanzó a Nico rápidamente. –Yazawa-san, acabo de recordar... que necesito ir al supermercado a comprar algunas cosas. La artista se detuvo para prestar atención a lo que la doctora decía. 
–Está lloviendo así que… no me importaría llevarte. –Nico la miró como si Maki le estuviese hablado en otro idioma, por lo que rápidamente agregó –N-No creas que lo hago porque estoy preocupada por tí, es sólo que de verdad también debo comprar algunas cosas. –Aquello le sacó una sonrisa a Nico quien no lo pensó mucho y decidió aceptar, no tenía nada que perder.

–¿Por qué no te dedicas a tus asuntos? –preguntó Maki molesta.
–Eres médico, deberías ser más consciente de lo que comes. –la regañó Nico, mientras sacaba del carrito de la pelirroja comida congelada para microondas y sopas instantáneas.
–¡Por si no lo notaste también llevo vegetales!
–Sí... como 20 kilos de tomate. –la artista se alejó para regresar a su lugar la "comida basura” con la que su vecina planeaba llenar su alacena y refrigerador.
Maki estaba molesta, se arrepentía de haber llevado a la pelinegra con ella. Sabía que Nico tenía razón, y que sus hábitos alimenticios no eran los mejores pero, eran raros los días en que tenía tiempo para cocinar o bien, la energía para ello. Vió como la artista metía en su carrito –sin pedirle su opinión al igual que antes claro está– varios condimentos, frutas, verduras y variedad de carnes. Después tomó su propio carrito y se adelantó. La doctora observó lo que su vecina escogió para ella y decidió que lo mejor sería llevarlo, no tenía ganas de ponerse a discutir. Estaba cansada y tenía sueño, deseaba irse pronto a su departamento a dormir. Buscó a Nico por los pasillos hasta que dio con ella. La pelinegra observaba con atención una pantalla de 42’’ que estaba en la entrada del departamento de electrónica, en la que se estaba reproduciendo el más reciente Love Live, cuando Maki se acercó más a ella, pudo notar que en su rostro se reflejaba tristeza.
–Yazawa-san...
Nico casi saltó cuando escuchó a Maki hablarle, se sintió como si la hubiesen descubierto haciendo algo malo pero se tranquilizó al recordar que su vecina no tenía idea de lo que pasaba por su mente– ¿Has terminado?
–Sí...
–Creo que también tengo todo lo que necesito. 
Nico comenzó a avanzar hacia las cajas con la pelirroja detrás de ella. Maki se dio cuenta de que la cojera de la pelinegra era más notoria y recordó lo que ésta le había dicho una hora atrás, “sólo una vieja lesión”. La doctora se preguntó qué tan antigua sería y si ya había pasado tanto tiempo, ¿qué tan grave pudo ser? Para dejarle esa secuela debió ser algo bastante fuerte. Estaba tan absorta en sus pensamientos, que cuando se dio cuenta, la cajera ya le estaba diciendo el total de su cuenta a pagar.

–¡Cha chaaan! –exclamó Nico mostrándole a Maki el platillo que había preparado– Bruschetta con tomate. Debes estar agradecida de que yo te esté preparando el desayuno.
Maki soltó un gruñido antes de contestarle –Yo creo que es lo mínimo que puedes hacer, después de todo te llevé a hacer tus compras. –tomó el plato que su vecina le estaba ofreciendo y caminó hacia el comedor.
Quizás en otro momento –o si la artista hubiese cocinado otra cosa– habría rechazado la comida que le estaba ofreciendo pero, definitivamente si tenía algo que le gustaba no podía hacerlo.
–Sí, bueno... –Nico suspiró– G-Gracias por eso. –la artista tomó sus bolsas y caminó hacia salida del departamento de la doctora– También te hice una ensalada, está en el refrigerador, nos vemos. –le dijo antes de retirarse y sin esperar respuesta de la pelirroja salió.
Maki tomó el primer bocado de su desayuno y aprovechando que su vecina ya no estaba para verla, soltó un gritito de entusiasmo, le gustaba, al igual que el pastel del otro día. Admitía que la enana era buena cocinera, pero eso era algo que no planeaba decirle. Entonces, recordó la tristeza en el rostro de Nico y su difícil andar. Volvió a perderse en sus pensamientos. La realidad era, que aunque no quisiera admitirlo, comenzaba a importarle la pelinegra y quería saber un poco más de ella.

–Y entonces Nozomi… –Eli estaba en el departamento de Nico platicándole sobre su salida con la astrónoma.
Se veía bastante emocionada mientras le contaba, por lo que Nico se esforzó en sonreírle y escuchar todos los detalles, lo que más le llamó la atención del relato de la rubia, fue que ya no se refería a la astrónoma como “Tojo-san”, ahora era Nozomi. Quizá si se hubiese sentido anímicamente bien aquel día, hubiera aprovechado para molestarla un poco y de paso obtener más detalles.
Pero la lluvia no cesaba...

–No tenía idea que te gustara Nozomi. –comentó por fin Nico– Es decir, me di cuenta de que tenían buena química pero, creí que tardarían un poco más.
Eli se rió– La verdad es que no pensaba moverme tan rápido, sólo han pasado unas semanas desde que nos conocimos. –en realidad ya había pasado mes y medio desde la primera vez que habían hablado.
Antes de que la coreógrafa pudiera continuar, el timbre sonó. Por alguna razón la primer persona en la que pensó Nico fue en su vecina, así que se apresuró en abrir, pero en lugar de ella, se topó con “el diablo” y no pudo disimular su rostro de decepción.
–Nicochi, ¿acaso esperabas a alguien más? -dijo Nozomi con una sonrisa traviesa.
–No. –respondió secamente dejando pasar a su amiga.
–¡Oh! Elichi.
–¿Elichi...? –repitió Nico lo que había dicho la astrónoma.
–Hola, Nozomi. –Eli se puso de pie rápidamente y caminó hacia la recién llegada.
Nico sólo observó la interacción de ambas como si fuese un problema complicado de matemáticas. Sonrisas bobas, sonrojos y miradas con un brillo incómodo… y así era como se sentía la artista en ese instante, incómoda. En algún punto decidió alejarse de ese par y sus melosidades. Se acercó al mueble donde guardaba su material de arte y deslizó sus dedos sobre la madera de éste, tenía muchos deseos de pintar pero, sabía que su herida aún no sanaba por completo, quizá si hablaba con su doctora ésta le autorizara hacerlo y le diera algún medicamento para mitigar el dolor. Le parecía algo improbable pero, al menos haría el intento. Vió a sus amigas y se dio cuenta que seguirían así un largo rato, por lo que salió de su departamento y se dirigió al de la doctora.
Maki no tardó mucho en abrirle, parecía que la había encontrado arreglándose para salir. La pelirroja la invitó a pasar y le comentó que ya casi debía irse al hospital. No quería hacerla llegar tarde al trabajo por lo que le expuso rápidamente su caso, a lo cual la doctora respondió que “no” al instante. Nico hizo un puchero provocando que Maki luchara por no reírse, lo que sí hizo fue prometerle que al día siguiente examinaría su herida y en base a eso llegaría a una conclusión. Ambas salieron del departamento, la doctora tenía poco tiempo y se fue en seguida, dejando a Nico en el pasillo, cuando se dio vuelta se topó con unas curiosas y sonrientes Eli y Nozomi.
–Vaya, ¿qué hacías con Nishikino-san? Nicochi.
–L-Le preguntaba si podía pintar. –aunque decía la verdad, temía lo que Nozomi pudiera imaginar con aquella información, por eso no le había contado cómo logró terminar su cuadro, sí tuvo que contarle lo de la herida y que la pelirroja fue quien la trató pero, sólo por eso estuvo molestándola durante horas. Así que mucho menos pensaba decirle que habían ido a comprar juntas, había cosas que era mejor que su amiga no supiera por ningún motivo.
–¿Y qué te dijo? –preguntó Eli, ella sí sabía lo sucedido con su vecina, aunque al igual que a Kotori, le pidió que no le dijera nada a la astrónoma, la diferencia era que la diseñadora lo comprendía, y Eli... bueno, se veía más interesada en saber que haría Nozomi, que en guardar el secreto.
–Que mañana revisará mi herida y en base a ello, me dirá si puedo o no hacerlo.
–Lo que me sorprende es que tengas la confianza suficiente para ir a meterte en su departamento. –en la versión que le contó a Nozomi, la artista había dicho que la doctora fue al suyo.
–¿No te acuerdas que estuvo a punto de hacer la primera vez que hablaron? –comentó Eli, recordando cómo la pelinegra casi había saltado sobre su vecina pidiéndole que tocara para ella. A pesar de que no presenció ese acontecimiento, lo sabía y seguramente con lujo de detalles gracias a Nozomi.

Poco a poco Nico observó como la conversación comenzaba a desviarse hacia donde no quería. Fue entonces que se dio cuenta de algo, Nozomi no era la única con una personalidad sádica, aquel día conoció ese lado de Eli que no tenía idea que existiese, y las siguientes horas fueron de lo más incómodas para la artista...

Arte y música capitulo 04

-4-

24 horas antes de la exhibición.

Nico había tenido que dormir un poco, fue la mejor decisión. Aunque su intención era continuar justo donde se había quedado, su cuerpo ya le exigía un descanso, además de que si seguía pintando en ese estado no lograría nada, excepto volver a lastimarse y probablemente manchar de sangre su cuadro para terminar frustrada, más de lo que ya estaba. Procuró descansar al menos 5 horas, consideró que eso sería suficiente –o al menos le serviría– para aguantar aquel día. Mientras desayunaba y con la mente más despejada, se dio cuenta que sería bastante difícil pintar –más de lo que había imaginado– y sumamente doloroso. Se levantó y caminó hasta el fregadero, donde dejó su bowl con rastros del cereal y la leche que había comido. Observó su mano vendada, la abrió y cerró un par de veces, sí... definitivamente dolía y mucho más que el día anterior. Pero era normal, su vecina le había dado pastillas para el dolor y el efecto había terminado varias horas atrás. Nico vio el calendario, no tenía tiempo para quejarse, debía terminar a cualquier costo. Tomó su laptop, le conectó un par de bocinas que por lo general usaba cuando veía películas, buscó la canción que necesitaba, le dio reproducir y luego seleccionó “repetir”. La artista tenía muy claro que no era lo mismo que escuchar a la pelirroja tocar, pero debía intentarlo. Subió el volúmen, siendo consciente de que a esa hora y ese día, sería la única en ese piso. Tomó lo necesario para continuar el cuadro y se sentó en su área de trabajo, debía seguir sin importar el dolor.

Aquel, era el primer día libre de Maki en meses. Usualmente estaba en el hospital de sus padres, ya sea cumpliendo el ajetreado horario que le correspondía, pidiéndoles asesoría con su tesis –a lo que dedicaba más tiempo– o ayudándolos en lo que pudiera para expandir su conocimiento y mejorar. No se arrepentía de ello, sabía que mientras más rápido pudiera liberar su título y comenzara con la especialidad, más rápido podría tener tiempo para dedicarle a la música. Ciertamente le gustaba su carrera, aunque también era porque la habían encaminado desde muy pequeña a ello. Pero la música era algo suyo, la adoraba. A sus padres les gustaba escuchar a Maki tocar, aunque no eran tan apasionados a la música como su primogénita lo era.
La doctora dormía plácidamente, hasta que algo comenzó a molestarla y la hizo removerse entre sus sábanas, era una melodía muy conocida que se hizo presente en su cabeza y en algún momento irrumpió sus sueños. Había empezado un buen rato atrás y se repetía una y otra vez, aunque en un inicio se escuchaba bastante lejana para no prestarle mucha atención, ahora era lo suficientemente fuerte como para no dejarla dormir. Por fin abrió los ojos irritada y se dio cuenta que la melodía provenía del departamento de junto. Se levantó y caminó hacia la cocina. No iba quejarse, era muy raro que su enana vecina fuera tan escandalosa. Abrió el refrigerador, se topó con los restos del pastel de tomate y decidió que ese sería su desayuno. Se preguntaba dónde lo consiguió la pelinegra, ¿quizá lo había hecho ella?
Maki desayunó "tranquilamente" intentando ignorar lo mejor posible la canción que no dejaba de repetirse, pero poco a poco comenzaba a sacarla de quicio. Fue hasta más tarde, cuando la pelirroja intentaba buscar un dato en su atlas de anatomía que ya no pudo soportar más y explotó.
Salió de su departamento dispuesta a pelear con su vecina, tocó el timbre y esperó brevemente... pero la puerta no se abrió. Volvió a tocar obteniendo los mismos resultados y entonces... la dichosa canción volvió a empezar. Siguiendo el ejemplo de lo que había hecho su vecina días atrás, pulsó el timbre repetidamente y no, no pensaba detenerse hasta que la enana saliera. Al fin la melodía había cesado, por lo que Maki también se detuvo y segundos después, la puerta se abrió dejando ver a la chica que habitaba ese departamento, quien al toparse de frente con la pelirroja inmediatamente cambió su expresión mal humorada por una que estaba llena de genuina sorpresa.

Nico creía que era Nozomi y por eso había ignorado el timbre, ahora se arrepentía. El que la pelirroja estuviera frente a su puerta era algo que no esperaba en ese universo o en ningún otro. No estaba segura de qué decir o cómo saludarla, por lo que prefirió quedarse callada por un momento.
–¿Por qué...? –habló por fin, pero se interrumpió a sí misma buscando las palabras correctas.
– ¿Podrías bajar el volúmen? estoy estudiando –dijo Maki.
Nico quitó su mano del pomo de la puerta, se golpeó levemente la frente con ella y sonrió intentando hacer uso de su –según ella– antiguo encanto de idol.– Lo siento, creí que no habría nadie más a esta hora.
Maki iba a decir algo más cuando notó que su venda estaba manchada de sangre, la tomó y comenzó a quitársela ignorando las quejas de la artista. 
–No estás teniendo cuidado. –acarició la mano de Nico con su pulgar para verificar la situación, aquel gesto hizo que la artista se estremeciera y sintiera como el calor se apoderaba de su rostro– Se te salió uno de los puntos, tengo que arreglarlo.
Aún sin soltarla Maki la llevó a su departamento. Luego de volver a tratar su herida y regañarla "un poco" por su falta de cuidado se quedaron en silencio. Nico no quería decir algo que las hiciera regresar a como habían sido sus primeros días de "convivencia" –sin dirigirse la palabra– pero tenía que ser clara con aquella mujer que había dedicado parte de su tiempo en ayudarla.
–Nishikino-san. –hizo una pausa desviando la mirada al suelo– No puedo mantenerme quieta, debo terminar un cuadro, es muy importante.
Maki ya se lo imaginaba, por su permanente olor a óleo y su ropa manchada, aquella enana era pintora. Entonces se preguntó qué edad tenía la chica frente a ella, quizá en realidad 18 o 19 años.
–No debes, se volverá a abrir si la fuerzas mucho.
–Lo sé, y lo siento. Pero tengo que entregarlo mañana, también es por eso que no he dejado de escuchar esa melodía.
Entonces, la doctora recordó que la primera vez que hablaron –si a eso se le puede llamar hablar– la melodía que había estado tocando era la misma que su vecina tenia reproduciéndose repetidamente minutos atrás, en esa ocasión ella le pidió más en tono de orden que la volviera a tocar y Maki le había cerrado la puerta en la cara ante tal atrevimiento.
–¿Estás haciendo un cuadro de Allegro Cantabile?
La pelinegra no quería decirle que más bien se trataba de lo que ella le transmitía al tocarla, tenía una oportunidad y debía encontrar la manera de aprovecharla.
–Sí... pero la verdad, es que la melodía suena diferente cuando eres tú quien la toca.
–Bueno, eso es porque le pongo un poco de mi estilo a las piezas que interpreto... –Maki comenzaba a ponerse un poco nerviosa y como si fuese un tic, se tomaba un mechón de cabello y lo retorcía cuando eso pasaba, era la segunda vez que Nico observaba ese gesto en ella y desde el primer momento, le parecíó algo adorable.
–Y-Yo… para terminar más rápido… –la pelinegra volvió a sonrojarse pero decidió tratar de ignorarlo o perdería su oportunidad, quizá en otras circunstancias lo hubiera dejado pasar pero, cuando se trataba de responsabilidades, no podía huir– ¿Puedes tocar para mí?
–Maki suspiro, se cruzó de brazos y lo meditó por un momento.
– Está bien... pero sólo una vez, y no vuelvas a poner la música tan fuerte. –se levantó del sofá donde se encontraban y observó a Nico, quien tenía una gran sonrisa en ese momento.
–Oh, y algo más. Déjame ver el resultado.

Exhibición de la galería μ's.

–Nico-chan.
–¡Oh, Kotori! –Nico se acercó a su amiga– Creí que me habías dicho que no podrías asistir.
–Pensé que sería así pero, Umi-chan dijo que tenía ganas de conocerte a tí y Nozomi-chan.
–No dejes que Nozomi hable mucho con ella...
–Ya lo sé. –la diseñadora sonrió– pero la verdad es que acabo de ver a Ayase-san, así que esperaré a que Nozomi-chan se encuentre con ella para presentarla.
–Es un buen plan. –comenzó a buscar entre la multitud de la galería a la amiga de Kotori pero no logró verla por ningún lado– No veo a Sonoda-san.
–Se quedó observando la pieza principal de tu exhibición, creo que le gustó mucho.
–Me alegro, ese cuadro fue muy difícil de hacer, me costó sangre, sudor y lágrimas –literalmente–. Levantó su mano para ver su vendaje y recordó el rato que pasó con su vecina, la había ayudado a instalarse en su sala para que pudiera pintar.
Ser capaz de escuchar aquella sonata en vivo, ver las expresiones de Maki e inclusive escucharla cantar, había sido algo lo suficientemente estimulante para hacerla cambiar su visión de la obra principal y que ésta se volviera algo más increíble de lo que había imaginado en un inicio. Nico en verdad se sentía agradecida con aquella doctora, y estaba tan satisfecha con el resultado de su esfuerzo que le pidió al dueño de la galería que ese cuadro no estuviera a la venta, ya que quería conservarlo y esa era la primera vez que le sucedía.
–¿Qué te pasó Nico-chan? –preguntó Kotori preocupada al percatarse del vendaje de su amiga.
–Un pequeño accidente. –respondió la pelinegra en seguida– me corté con una espátula. La diseñadora estaba a punto de decir algo más cuando una voz inconfundible para ella la interrumpió.
–Kotori. Lo siento, me distraje. –dijo la chica que la artista sólo conocía por fotografías.
–No te preocupes Umi-chan. –a Nico le pareció que la sonrisa de su amiga brillaba más de lo normal– Ella es mi amiga. –comentó Kotori señalando con un gesto a la pelinegra.
–Yazawa Nico. –dijo extendiendo su mano.
–Sonoda Umi. –respondió la escritora estrechando la mano de Nico por unos instantes– Tu trabajo es bastante interesante y colorido.
–Me da gusto escuchar eso. Es la primera vez que tengo tan poco tiempo para prepararme.
–Eso me dijo Kotori, y la verdad es increíble que a pesar de ello entregaras un trabajo de tan buena calidad.
Inevitablemente todo aquello empezaba a inflar el ego de Nico, quería mantenerse humilde frente a la casi novia de su amiga pero ya no podía. 
–Por supuesto después de todo se trata del trabajo de la gran Nico Nii.
Umi parpadeó confundida ante el repentino cambio de actitud de la pelinegra, pero al ver la sonrisa divertida de Kotori decidió no darle importancia. Además ella sabía que los artistas –de cualquier tipo que se tratase– por lo general suelen ser bastante egocéntricos, incluso a ella se le ha salido uno que otro desplante a veces.

Nozomi entró a la galería tranquilamente, llegó con algo de retraso pero sabía que no había prisa, conocía la mayoría de los cuadros de su amiga, así que se tomó algo de tiempo extra para arreglarse. El motivo era que cierta rubia logró conseguir tiempo libre para ir a la exhibición de Nico. No recordaba cuándo fue la última vez que se sintió así por alguien ¿Acaso durante la universidad? ¿Antes de eso? No importaba, lo único que sabía Nozomi, era que ésta vez no le daría prioridad a su carrera como antes lo hizo, tanto que descuidó su vida personal. La astrónoma buscó con la mirada a la rusa pero no logró ubicarla, a quienes si vió fue a sus amigas y a la famosa –gracias a Kotori– escritora Sonoda Umi. Mientras debatía si acercarse o no a ellas sintió el suave tacto de una mano sobre su hombro.
–Tojo-san. –era una alegre Eli.
–Ayase-san que gusto verte. –se giró para quedar frente a ella.
–Lo mismo digo, ¿ya viste cómo quedo la pieza principal de Nico? –preguntó mientras la guiaba hacia la pintura.
–La verdad no, tenía la intención de pasar a casa de Nico ayer y verla pero, estuve saturada de trabajo en el centro de investigación y no me fue posible.
–Entonces prepárate.
Una vez frente a ella, Nozomi se sorprendió, realmente ese era el mejor trabajo que Nico había realizado desde que comenzó a presentar sus cuadros en galerías. Ella sabía que su amiga era buena, pero aquello superaba completamente sus expectativas. Era una verdadera explosión de colores, no comprendía cómo Nico había logrado tal efecto y sin hacer que la pintura quedara muy saturada. Distribuidas cuidadosamente sobre suaves pinceladas las cuales no se pronunciaban mucho, dejándose ver unas sobre otras y dándoles un efecto como si fuesen tejas, había notas musicales en color negro que de alguna manera parecían danzar en perfecta sincronía sobre un techo arcoíris de tono pastel –Nozomi no tenía idea de que otra manera podría describirlo– y formando parte de aquella agradable revolución visual, en una esquina de la parte inferior de la obra, se hallaba pintado un piano, que en la primera versión que la astrónoma vió, era color negro y ahora se encontraba de un bello color blanco. De él emanaban todos esos agradables colores y notas que componían tan armoniosa obra.
–Nicochi, esta vez se lució.
–Eso mismo pensé yo, pero como llevo poco tiempo de conocer a Nico no sabía si realmente era así. Pero debo decir que fui muchas veces a galerías de arte con mi hermana en Rusia, y considero que es lo suficientemente buena para que su trabajo salga del país.
–Nicochi estaría muy feliz de escucharte decir eso. 
–Estoy segura que sí, así que es mejor que no se entere que hablé tan bien de ella. –a Eli ya le había tocado escuchar a la artista fanfarronear luego de recibir cumplidos de su trabajo, no era que le molestara a la coreógrafa que Nico se pusiera así, de hecho hasta resultaba divertido. Pero sabía que a pesar de tener un buen nivel, la competencia sería muy dura y no conocía lo suficiente a Nico como para saber si eso sería un aspecto positivo o negativo para ella.
–Puede que sea lo correcto. –respondió Nozomi sin saber que estaban en la misma sintonía pero, la astrónoma tenía un motivo más concreto para ello. Había sido testigo de la peor temporada en la vida de Nico y no quería ver de nuevo a su amiga pasar por ello.
–Ummm… Tojo-san. –la llamó Eli.
–Dime.
–Querrías... ¿acompañarme a comer algo? –Luego tanto tiempo de topándose a la astrónoma casi a diario en los pasillos y escaleras del edificio donde vivía, la rubia por fin había reunido el valor necesario para invitarla a salir. Lo que también la ayudó a no esperar más, fue que ese día en particular, la astrónoma se veía más hermosa que de costumbre, tanto que estaba atrayendo demasiadas miradas y eso provocó que la rubia fuese consciente de la cantidad de posible competencia que tenía.
–No lo sé –respondió Nozomi con una sonrisa traviesa– ¿Debería?
–Bueno, si tienes algo más que hacer…
–Sólo saludar a Nicochi para que sepa que sí pude venir. –Nozomi interrumpió a Eli– Espérame aquí, enseguida regreso…

–De acuerdo –respondió la rubia y esbozó una amplia sonrisa mientras veía alejarse a la pelimorada.

Arte y música capitulo 03

-3-

96 Desesperantes horas antes de la exhibición.

Nico se puso los audífonos y comenzó a reproducir cierta melodía en su celular, apretó los dientes casi en seguida, se dio cuenta que la grabación tenía una pésima calidad, no era culpa de este, si no de la pared que dividía su departamento con el de la pelirroja. Kotori le había sugerido que grabara en cuanto escuchara a su vecina tocar el piano y a ella le había parecido la manera más pacífica de resolver su problema.
No había funcionado...
¡Claro que no había funcionado! Gritó mentalmente Nico. Observó su descuidada marca de conejo en el calendario, le faltaban pocos días para la entrega de sus cuadros. Afortunadamente dividía o eso pensó en un comienzo su vecina había estado tocando a diario, aunque para su mala suerte, no la canción que la artista quería y sobre todo, necesitaba con urgencia. Había otras melodías con las que comenzó a pintar nuevas obras pero, no podía avanzar en ellas porque su vecina no volvía a tocarlas. Poco a poco, la que pensó, sería la solución a sus temporadas de bloqueo mental, se convertía en una tortura. Lo peor era, que cuando intentaba pintar como lo hacía antes, la música inevitablemente la desviaba de su objetivo. Tan mal estaba la situación, que Nico ya sabía cuál sería el tema de su próxima exposición...
¡Frustración!
A este paso, no había duda de ello.
La pelinegra se preguntó, si acaso Edvard Munch había pintado El grito, bajo circunstancias similares a las suyas. Se abofeteó mentalmente ante semejante comparación y soltó un pesado suspiro. Nico pensó que quizás darse una vuelta por la universidad y pedirle algunos consejos a sus profesores le sería de ayuda. Tomó sus llaves, guardó su celular en uno de los bolsillos traseros del short que vestía en ese momento y salió de casa. Mientras bajaba por las escaleras de su piso, se encontró con Eli y Nozomi quienes venían platicando animadamente.
Nico Eli la saludó con una sonrisa y un gesto de su mano me encontré con Tojo-san en la entrada, ¿qué tal te va?
Vine a ver cómo vas con tus cuadros. comentó Nozomi.
No muy bien... sigo con problemas y la sugerencia de Kotori realmente no funcionó.
¿Has intentado hablar con Nikishino-san? preguntó la rusa, Nico ya le había comentado de su situación en busca de sugerencias.
Nunca me abre la puerta...respondió con molestia la artista.
Supongo que es normal Nicochi, lo primero que hiciste al verla fue pedirle que tocara para ti y por tu tono de voz sonó más como una orden que un favor.
Fue inevitable, tú sabes que tenía... bueno, tengo las horas contadas, se sentía como si estuviese próxima a ser llevada a la silla eléctrica así que estoy un poco desesperada.
¿En serio? ¿Sólo un poco? dijo Nozomi con sarcasmo. Nico, estoy segura que estás a punto de entrar en modo stalker.
¡N-Nunca haría tal cosa!refunfuñó la pelinegra.
¿Me permiten pasar? preguntó una cuarta voz en un tono algo molesto, atrayendo la atención.
Las tres voltearon, topándose con la pelirroja. Tenía un notorio rostro de cansacio y fastidio. Una de sus manos sostenía una bolsa plástica con el logo del mini súper cercano. Eli y Nozomi se apartaron y ella siguió subiendo las escaleras hasta llegar a la altura de Nico a quien apenas le dirigió la mirada antes de continuar su camino.
La artista decidió que aquella sería una buena oportunidad y la única que se le presentaba hasta ahora para intentar solucionar las cosas, dándose valor dio un paso al frente, subió un peldaño y habló N-Nishikino-san...
Maki giró la cabeza para ver a Nico mientras seguía avanzando, por lo cual dio un paso en falso, resbaló y se fue de boca. En un rápido y ágil movimiento, Nico la tomó por el cuello de su blusa con una mano, mientras con la otra tomaba su cintura y la jalaba hacia ella, evitando que cayera. Eli observaba todo con preocupación, mientras Nozomi intentaba contener su enorme alegría por presenciar tal escena. Durante lo acontecido, la doctora había dejado caer su bolsa con compras, los vegetales se veían rodar por las escaleras en su mayoría tomates. Nico al percatarse del desastre a su alrededor y que la mujer en sus brazos no corría mayor peligro, la liberó de su agarre y se dispuso a recoger rápidamente todo. Una evidentemente avergonzada Maki, con mejillas teñidas de rojo como los tomates que habían caído segundos antes, observaba molesta, ¡se había tropezado frente a tres desconocidas!.
La artista le extendió su mano, con la bolsa de compras que recién había recogido. N-no pasa nada, d-descuida... de todas formas debías lavarlos... dijo nerviosamente y tratando de esbozar una sonrisa, mientras esperaba que la pelirroja tomara sus cosas.
¡No la quiero! –dijo la pelirroja, en un tono que le hizo comprender a Nico, que acababa de hacer que las cosas entre ellas se pusieran aún peor ¡¿era eso posible?! Por lo visto, sí...
Maki se dió la vuelta y continuó subiendo las escaleras ahora sí, con cierta precaución hasta llegar a su departamento, azotando la puerta al cerrar.
La artista aún con bolsa en mano, salió de su estupor, se giró para ver a Eli y Nozomi, la rusa seguía con cara de preocupación, mientras su amiga se tapaba la boca con ambas manos, en un intento de no vomitar o bien soltarse a las carcajadas conociendo a Nozomi, estaba segura que era lo segundo...
Nicochi, la llamó la astrónoma, que con mucha fuerza de voluntad logró recuperar su semblante calmo ¿recuerdas que me pedíste que no te hiciera las cosas difíciles con ella? –la pelinegra no contestó, sólo se limitó a asesinar a su amiga con la mirada descuida, no será necesario, tú solita lo haces de maravilla.
Ahora sí, quería matarla.

72 horas antes de la exhibición.

Nico estaba finalizando uno de sus cuadros sin ayuda de la música, era uno de los que había dejado a medias de su anterior exhibición, aprovechando que su vecina no estaba para distraerla o inspirarla, ya no estaba segura decidió tomar alguno de sus trabajos inconclusos, ya que tenía el tiempo encima. Vió arrumbados en una esquina de su sala, los lienzos con trabajos sin terminar y sabía que de alguna manera iba a lograrlo. Aunque estaba segura, de que los cuadros que pintaba mientras escuchaba ese melodioso piano, se diferenciaban bastante del resto de la exhibición. Escuchó un sonoro golpe proveniente del departamento de su vecina. Se preguntaba si la pelirroja siempre estaba de mal humor, ya que hacía uso excesivo de la fuerza al cerrar la puerta, era lo que delataba su salida y sobre todo su llegada a casa. Nico pasó uno de sus pinceles sobre el lienzo, dándole los últimos retoques a su pintura. Seguía preocupada, aún no tenía el cuadro más importante para su exhibición y aunque recordaba perfectamente la melodía que su vecina había tocado cuando se le ocurrió la idea para su pieza principal, necesitaba escucharla para poder continuar. Se preguntó si sería suficiente con saber el nombre de la canción y hacer una búsqueda en Youtube. En todo caso el problema era casi el mismo, entablar una conversación con su vecina esa que la veía con tal intensidad que la hacía pensar que moriría de no guardar su distancia y así preguntarle el nombre de la canción. Pero para esto necesitaba que le abriera la puerta y eso contando con mucha suerte, aunque a estas alturas, podía resultar igual de desastroso que su último encuentro...
El timbre de su casa sonó, sacándola de sus pensamientos. Nico estaba casi segura de saber quién se encontraba del otro lado, así que no tenía muchas ganas de dejarle pasar. Luego de examinar a detalle su cuadro, e ignorando el timbre que había sonado una vez más llegó a la conclusión de que era perfecto. Se levantó del banquito, estiró sus músculos y por fin decidió abrir la puerta, topándose con Nozomi.
Tardaste Nicochi dijo la pelimorada haciendo un puchero.
Es que sabía que eras tú.
¿Y por qué tan segura?
Fácil, mis hermanos vinieron hace unos días y como vieron lo atrasada que estaba, dijeron que nos veríamos hasta el día de la exhibición. Eli está trabajando a esta hora y Kotori me llamó hace un rato para saber si no he perdido la cordura, tal vez un poco creo que estaba bastante ocupada porque colgó a los pocos segundos.
Sí, se encuentra adelantando trabajo. Porque su querida Umi-chan esto último haciendo un intento de imitación de la voz de su amiga está por regresar de su viaje.
Bueno, como sea, sabía que eras tú.
¿Y si era tu "adorable" vecina pidiéndote una taza de azúcar?
¡Pfffftt! ¡Ja ja! ¡Por favor, no me hagas reír! Estoy segura que antes de plantarse del otro lado de mi puerta a pedirme algo, preferiría ir de compras a la tienda por más lejana que estuviera, ¡aún si tuviese que cruzar la ciudad!
No le has pedido disculpas ¿verdad?
¡¿Cómo?! Si no abre la puerta... Nico estaba molesta Aunque no pienso rendirme tan fácilmente, hace rato le preparé un delicioso pastel de tomate, mozzarella y albahaca fresca Nico estaba muy segura de su cocina pues se le daba bien obviamente con los tomates que no se dignó a recibirme.
Ok, entonces... ¿qué te parece si hacemos esto? Yo toco la puerta y tú te quedas fuera del rango de visión de su mirilla hasta que abra.
¿Y luego qué?
Puedes empezar por disculparte y luego darle tu ofrenda de paz ¿te parece?
¡De acuerdo! Me disculparé por pedirle, bueno... prácticamente ordenarle que tocara para mí y por provocar que casi cayera...
Nico tomó el pastel que dejó enfriándose en la cocina, para luego salir del departamento con su amiga. Nozomi se plantó frente a la puerta de la pelirroja y tocó el timbre, mientras la artista con ambas manos intentaba sostener el aromático pastel con firmeza, ya que se encontraba nerviosa, temía que su vecina no abriera. Justo cuando ese pensamiento atravesaba su mente, la puerta se abrió dejando ver a Maki, traía puestos unos lentes de aumento y una de sus manos sostenía un grueso libro que llevaba por título "Neurología clínica".
¿Sí? le preguntó a Nozomi.
¿Qué tal? Nikishino-san, mi amiga tiene algo que decirte.
Y-Yo... Nico dio un paso al frente armándose de valor, pero desvió la mirada al suelo. Quería disculparme por no presentarme adecuadamente la otra vez y por el incidente de las escaleras.
Maki frunció el ceño y estaba a punto de iniciar otra discusión cuando un agradable aroma llegó a ella, provocando que algo en su estómago se removiera recién había llegado de un arduo día en el hospital y moría de hambre.
Observó con curiosidad el refractario que Nico sostenía y preguntó ¿Qué es eso?
¡Pastel de tomate! respondió inmediatamente la artista extendiendo sus manos hacia ella E-Es parte de la disculpa por su puesto.
El delicioso aroma estaba matando a Maki y no pudo resistirse, dejó su libro sobre una repisa que tenía junto a la puerta y tomó el regalo de la pelinegra. Supuso que lo mejor sería estar en buenos términos con las personas que la rodeaban e intentaría olvidar la mala primera impresión también la segunda... que le había causado su pelinegra vecina. Se quedó mirándola por un instante, de nuevo había vuelto a notar ese olor a almendras que desprendía la chica y como su ropa tenía manchas de pintura al igual que la vez anterior.
Eso significa... dijo Nico sacándola de sus pensamientos, ahora esta la observaba fijamente ¿Todo bien entre nosotras?
S-Supongo... respondió la doctora con un leve sonrojo en sus mejillas.
¡Bien! Entonces, ¿al menos podrías decirme el nombre? soltó Nico con una sonrisa en el rostro.
¿Ah? Fue lo único que salió de la boca de la pelirroja al no comprender bien a qué se refería la chica frente a ella.
Nozomi se había mantenido al margen, observando atentamente la interacción entre ambas, no tenía planeado intervenir, sólo disfrutar del espectáculo. Y hubiera seguido así, de no ser porque su amiga, que estaba casi obsesionada con su deber, terminar sus cuadros a cualquier costo estuvo a punto de echar por la borda el pequeño avance que había logrado en esos minutos y no podría divertirse si ellas no comenzaban a llevarse bien.
Se refiere a tu nombre, conocemos tu apellido. señaló la pequeña placa bajo el timbre Pero no tu nombre, yo soy Tojo Nozomi y aquí mi amiga...
¡Y-Yazawa Nico! soltó en seguida, captando que la astrónoma acababa de salvarla.
Oh... se quedó meditándolo por unos segundos y por fin respondió  Nishikino Maki.

48 horas antes de la exhibición y contando...

El día anterior, de alguna astuta manera, Nozomi había logrado obtener el nombre de la canción que Nico tanto necesitaba de Maki. Pero tal y como la pelinegra sospechaba, era la interpretación de su vecina lo que le transmitía las emociones a plasmar en su lienzo. Había pasado la noche en vela pintando y ahora sólo le faltaban un par de cuadros para completar su labor. Nico decidió contarlos como uno sólo, ya que estaban prácticamente a medias. Tomó una espátula pues sintió que con ella lograría plasmar un mejor efecto de la imagen mental que tenía y sonrió al darse cuenta que estaba en lo correcto. Pasaron un par de horas antes de quedar satisfecha con el resultado y para entonces sentía que sus párpados se cerraban. Pero no, no podía darse el lujo de descansar, estaba a un paso de la victoria y sería difícil obtenerla si no conseguía que su vecina tocara el piano, debía lograrlo de una forma u otra.
En un momento de semi inconsciencia a causa del sueño, dejó caer la espátula y el sonido metálico de la herramienta chocando contra el piso de madera logró que Nico regresara del mundo de los sueños. Desde su perspectiva no le pareció que hubiera caído tan lejos, por lo que se inclinó a recogerla sin levantarse del banquito. Pero el exceso de cansancio jugó en su contra, haciéndole caer de costado sobre el suelo, además del fuerte golpe que se llevó, se había cortado su mano diestra con la espátula, pues alcanzó a tomarla. Nico lanzó un alarido, como pudo se levantó y corrió a la cocina a lavarse, buscó rápidamente un pañuelo para vendarse la mano, intentando parar el sangrado. Se asustó al darse cuenta que la hemorragia no se detenía por más presión que ejercía con su otra mano, pensó en Eli, vió el reloj y supuso que por la hora no estaría en casa.
No tenía de otra, iría a un hospital sola, tomó su cartera y salió corriendo de su casa. Iba con tanta prisa no era para menos que casi chocó de frente con Maki quien tenía las llaves de su departamento en mano y se disponía a abrir la puerta. La pelirroja vió el rostro de pánico de Nico, estaba pálida y sostenía su mano derecha con la izquierda. Al notar la sangre se apresuró a abrir la puerta y la hizo pasar, mientras Nico sólo gritaba que debía ir a urgencias. Minutos más tarde la pelirroja terminaba de suturar la herida de la pelinegra, el corte había sido tan profundo que necesitó varios puntos. La artista desviaba la mirada para no ver a su vecina clavándole la aguja en su mano que punzaba de dolor. Observaba su entorno para evitar esa escena y un enorme piano color blanco que abarcaba casi todo el espacio de la sala fue lo que más llamó su atención.
Todo listo. dijo Maki para atraer la atención de Nico, ya hasta le había vendado la mano. En una o dos horas se te pasará el efecto de lo que te di para el dolor antes. Trata de no usar mucho la mano o la herida se abrirá, ¿de acuerdo?
¿Qué? fue lo único que dijo Nico, no había prestado mucha atención. Se puso de pie y preguntó ¿cuánto te debo?
Nada... tomó un mechón de su cabello y se puso a jugar con él. E-Es por lo del pastel, tenía buen sabor...
La pelinegra sólo sonrió y caminó hacia la salida. Entonces gracias, supongo que nos veremos luego. Maki simplemente asintió con la cabeza en respuesta.
Una vez afuera, frente a su departamento, observó la venda cubriendo su mano herida y recordó que aún le faltaba una pintura, no podía detenerse. Debía terminar su trabajo, ver los rostros felices de las personas mientras observaban sus cuadros y comentaban de ellos con otros, o los que llevaban alegremente alguno a sus casas le causaba cierta emoción. Quizá no llegaba a tanta gente como siendo idol, ni la satisfacción era tan grande después de todo, fue su más grande sueño pero de cierto modo, al final siempre se compensaba y eso la hacía feliz.