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jueves, 22 de junio de 2017

Horror Cinema capitulo 07

7

“¿Cuántas probabilidades hay de que algo así pase?” Se preguntó Ezra viendo a la pareja que estaba frente a ella y Dominique mientras estaban saliendo de su cita con el ginecólogo.
Aquel día le había tocado revisión a la madre de su hijo, y ella la acompaño tal y como acordaron desde que la rubia acepto el trato. Según el doctor todo estaba bien y en orden. Al atravesar el umbral de la puerta de salida, Dominique se había tropezado aferrándose al brazo de Ezra para no caerse. Aquello había puesto un poco tensa a la joven pues no fue intencional aquel contacto y ahora estaba nerviosa de lo que pudiera pensar la directora. La castaña le sonrió para que se relajara y no se preocupara no se sentía incomoda. Entonces fue que escucho que la llamaban por su nombre y se giró –aun con Dominique sujetando su brazo– topándose con el par de personas que menos le agradaban en ese momento de su vida.
–Laurie. –dijo Tatum– Hola. –Nancy se limitó a hacer un gesto con la mano libre a modo de saludo, la otra la tenía entrelazada con su pareja.
–Hola. –respondió el saludo sin ganas y sin poder disimular su fastidio, tanto en sus gestos como en su tono de voz. Dominique la observo unos segundos antes de ponerle atención al par.
Nancy sonrió amablemente y se acercó más a ellas jalando a Tatum con ella– Nancy. –dijo extendiendo su mano hacia la rubia quien reacciono al momento, soltando a Ezra y estrechando su mano con la de la pelinaranja frente a ella.
–Dominique. –respondió la maquillista. Aquella pareja le parecía bastante familiar, pero no lograba relacionar de dónde.
Nancy había hecho aquel movimiento porque estaba segura de que su exnovia no la presentaría, y tenía curiosidad por saber quién era la chica que estaba con ella. Tatum procedió a presentarse también.
–Escuche que tu cortometraje fue de lo mejor del festival. –comentó la pelinegra intentado establecer un dialogo.
–Sí, tuvo muy buena aceptación. –respondió Ezra– Esperaba verte ahí, participando.
Tatum suspiró– La verdad es que quería, pero mi nuevo proyecto absorbe demasiado de mi tiempo.
–¿Entonces qué es lo que haces paseando como si nada con tu novia? –cuestionó la castaña un tanto molesta, no había sido su intención pero de esa manera le habían salido sus palabras.
–A diferencia de otras personas –comento Tatum en el mismo tono que había usado ella– yo no descuido mi vida personal y a mi pareja.
Nancy bajo la cabeza y le lanzo una mirada de advertencia a su novia, que fue totalmente ignorada. El ambiente comenzó a ponerse tenso, por lo que Dominique volvió a tomar el brazo de Ezra para llamar su atención, pero la directora seguía con la mirada fija en Tatum.
–L-Laurie… –la maquillista pronuncio el segundo nombre de la directora atrayendo inmediatamente su atención, su expresión se había suavizado bastante. Durante los días que pasaron juntas con su equipo de trabajo, se dio cuenta que salvo por Jessica las personas con las que era más cercana le hablaban por su segundo nombre– Quisiera ir a comer.
–Deberías hacerle caso a tu novia, Laurie. –le recomendó Nancy para que no siguiera discutiendo con Tatum.
–No soy su novia. –aclaró Dominique y agregó– Soy la madre de su hijo.
Aquello provocó que la pareja se quedará literalmente con la boca abierta, Ezra le sonrió a la maquillista habiendo entendido sus intenciones, se despidió del par –que aún no salían de su asombro– y se alejaron del lugar.

El mesero termino de anotar la orden y dejó a Ezra y Dominique solas, estaban en un restaurant familiar. Aunque la directora podía pagar algún lugar más costoso, prefería no hacerlo, ese tipo de lugares le hacían sentirse incomoda. Observo a Dominique que examinaba el lugar con la mirada, se veía relajada y tranquila, la castaña se alegró por eso, al parecer había hecho una buena elección con el lugar.
–¿Así que Laurie? –le preguntó a la maquillista.
–Hice lo que tenía que hacer para sobrevivir. –respondió dándole un poco de dramatismo al asunto.
Ezra rió– ¿Sobrevivir? Creo que exageras un poco.
–¿Tú crees? –cuestionó la rubia. El joven que atendía su mesa apareció con una bandeja donde transportaba sus bebidas, las dejó en la mesa y se retiró. Dominique tomo un poco de su limonada. –Parecía que en cualquier momento iba a pasar a las agresiones físicas y no tenía ganas de recibir el daño colateral.
–Eso no iba a pasar, somos adultas maduras.
–Correcto… –se quedaron en un incómodo silencio por varios segundos, hubiera sido más tiempo de no ser porque la maquillista recordó un detalle– ¿No son amigas verdad? –la castaña negó con la cabeza– ¿Por qué te dice Laurie? –al notar la cara de confusión de su acompañante continuo– He notado que no todos te dicen así…
–Éramos amigas. –respondió rápidamente– Los primeros años de universidad buscábamos trabajar juntas siempre que se podía en las clases que compartimos.
–¿Y por qué ya no lo son?
–Diferencias creativas y de opinión. En algún momento nuestra interacción amistosa se volvió rivalidad… Aunque en el último año todo se ha tornado algo agresivo. –Ezra suspiro, sus ojos se posaron en los de Dominique y le sonrió– “Primero vienen las sonrisas, luego las mentiras y finalmente las balas”.
La rubia le sonrió de regreso– La torre oscura V Lobos del Calla.
–Es agradable que entiendas a lo que me refiero.

Ezra releyó incrédula uno de los artículos de la sección policial del periódico que Jessica le acaba de llevar a su casa. Hablaba sobre cierto asesino serial que cazaba a sus víctimas en la carretera. Ya habían pasado dos meses desde que los reportes de personas desaparecidas habían comenzado a elevarse en la zona de manera poco normal. Lo que todas las víctimas tenían en común era que la última vez que se supo de ellas era que salieron de la ciudad tomando cierta ruta que la directora había recorrido para ir a ver la casona donde rodo su último trabajo. Según lo que venía en el periódico un chico que iba transitando por un camino de arena en la madrugada. Notó una motocicleta escondida entre unos arbustos, estaciono su auto y se acercó a verificarlo. Cuando estuvo cerca se percató de que en el suelo y la moto había salpicaduras de lo que parecía ser sangre, enseguida llamó a las autoridades y más tarde se encontró una fosa común a un par de kilómetros del camino.
–¿Tú crees que..? –pregunto Ezra mirando a su amiga.
–No tengo idea, lo que sé es que era el atajo que aquel sujeto te recomendó y que por tu frikismo no quisiste tomar.
La directora soltó una carcajada– Fue mi instinto de supervivencia. –le devolvió el periódico a Jess– Como te darás cuenta son cosas que no solo pasan en las películas de terror.
–Yo no digo que no sea posible, después de todo, algunas de tus películas favoritas están basadas en hecho reales.
–Como Masacre en Texas, Los extraños y Eden lake.
–¿Eden Lake?
–Si, la película que te puse hace unas semanas, la de la pareja a la que quería asesinar unos niños.
–Te refieres a la película francesa, ¿no? –dejó el periódico en la barra de la cocina– pero si mal no recuerdo se llamaba Ellos.
–No, la temática es parecida, pero de la que te hablo es británica, y todo se desarrolla en como dice el título en un lago. En la película que dices Ils a la pareja la acosan en su casa.
–¡Oh! Ya me acuerdo… –Jessica sonrió– Ambas películas son muy buenas. –se inclinó sobre la barra al notar que Ezra buscaba algo en su alacena– Cambiando de tema, ¿qué tal la visita al ginecólogo?
–Todo excelente, salvo por un horrible detalle. –comentó la directora mientras leía la fecha de caducidad un paquete de galletas saladas.
–¿Cuál?
–Tatum y Nancy. –dejo las galletas en la barra y camino al refrigerador –Nos las topamos en la acera cuando íbamos saliendo del consultorio.
–¿En serio?
–Si, se presentaron solas con Dominique. –Ezra vio cómo su amiga arqueaba la ceja– Casi nos peleamos de no ser por tu querida alumna.
–¿Ah sí? ¿Que hizo mi Kirby?
La directora sonrió ampliamente al recordar la cara de la pareja –Les aclaro que era la madre de mi hijo.
Jessica abrió la boca sorprendida y luego sonrió también– Debo darle puntos extra en mi materia. –comento.
–Es una chica muy linda. –comentó Ezra sin pensar.
–¿Qué acabas de decir? –pregunto su amiga haciendo que se diera cuenta de su error.
–Q-que es muy amable.
–Claro, ahora le cambias. –se levantó del banquito y rodeo la barra para quedar a un lado de su amiga– Laurie… –pronuncio haciendo que su amiga abriera los ojos por la sorpresa, era raro que su Jess la complaciera no hablándole por su primer nombre– ¿Te interesa?
–Por supuesto, es la madre de…
–¡Laurie! –interrumpió Jessica– ¿En serio te interesa?
Ezra puso ambas manos en su rostro –No estoy segura. –se escuchaba frustrada– Ya sé que ya no soy una niña o una adolescente como para no saber qué es lo que me pasa. Pero realmente no lo sé, Jess. –se descubrió la cara y dejo caer sus brazos a los costados –En este momento solo puedo asegurarte que me gusta, pero es normal, físicamente es bonita y te pueden gustar muchas personas. Si me preocupa es porque va a tener a mi bebé. –Jessica vio el rostro preocupado de su amiga y dejo que continuara hablando– Sé que no me puedo enamorar de ella, así que no te preocupes.
–No sé si Kirby sea heterosexual, tiene mentalidad abierta obviamente. Creo que no tendrías tanto problema en caso de querer algo con ella, al menos en ese aspecto. –Jess abrazo a su amiga– El verdadero problema es que Dominique no quiere tener nada que ver con su bebé luego de que nazca.
–Lo se… –Ezra se separó de ella y suspiro– No te preocupes. Como te dije, solo me gusta.
–Pero eso es por ahora y la conociste el mes pasado.
–Lilibeth también me empezó a gustar enseguida. –ya comenzaba a tranquilizarse poco a poco– Aun me gusta, pero no creo que podamos ser algo más que amigas.
–Eso me recuerda que Dexter estaba muy emocionado cuando conociste a Lilibeth y la verdad es que yo también. No termino como esperábamos, ya que decidieron que no funcionaban como pareja, pero al menos te ayudo a ya no pensar en Nancy.
–Por eso es que estoy tan agradecida con Lili. –hizo una pausa recordando que tenía varios días sin hablar con su amiga escritora– Lo que me recuerda que debo ir a verla… –saco su celular y noto que ya era algo tarde– Mañana.

Ezra estaciono su automóvil detrás de un Tsuru deportivo color plateado que sabía que era de Lucca. Era un vehículo difícil de no reconocer ya que tenía notas musicales negras pintadas a los costados, ningún otro automóvil en la ciudad tenía una decoración de ese tipo o al menos no que ella supiera. Estaba por bajarse del coche cuando vio a Lucca salir de casa de su hermana empujando una silla de ruedas sobre la que estaba una chica de piel pálida, cabello negro largo. Parecía ser una persona bastante frágil. Llegaron al vehículo de Lucca, abrió la puerta y cargo a la chica para acomodarla con delicadeza en el asiento del copiloto. Ezra salió de su auto y se dirigió hacia ellas con la intención de saludarlas. Lucca le ajusto el cinturón de seguridad, la chica acaricio su mejilla y le dio un beso rápido en los labios. La escena le había parecido tan tierna que le sintió que interrumpir no sería buena idea.
–Ezra. –dijo Lucca a modo de saludo cuando se dio cuenta de la presencia de la directora– Que bueno que vienes, Lili está en un lapsus depresivo. –cerró la puerta de su automóvil con suavidad mientras le sonreía a la que –a Ezra le pareció– era su novia.
–Eso es algo poco común en ella. –comento la directora mientras observaba como Lucca compactaba la silla de ruedas para acto seguido meterla en el asiento trasero.
–Disculpa tengo prisa, solo venía a ver que mi hermana siguiera con vida.
–No te preocupes.
Lucca le sonrió a la amiga de su hermana antes ingresar a su auto y retirarse.

La puerta estaba abierta por lo que Ezra no dudo en entrar, al hacerlo busco a su amiga con la mirada pero no estaba a la vista. Cerro la puerta y camino hacia el estudio de su Lili, la puerta estaba abierta y tampoco estaba ahí. Suspiro pesadamente y toco la puerta de la que sabía era el dormitorio. Pasaron varios segundos antes de que abriera la puerta, la escritora se veía cansada y con ojeras por la falta de sueño. Tenía su cabello amarrado en un coleta baja de lado, su fleco desordenado casi le cubría lo ojos por completo, vestía una playera sencilla color negro con un estampado en el centro que decía “I see dead people” con letras blancas, traía un pantalón de chándal color blanco que le llegaba por debajo de las rodillas y estaba descalza.
–Te ves fatal. –le informó Ezra.
–Gracias Laurie. –dijo con una forzada sonrisa– Tan linda y amable como siempre.
–Me encontré a Lucca cuando llegue.
–Sí, vino con su novia a llenar mi refrigerador y despensero de alimento.
–Y para asegurarse de que aún tenia hermana. –comentó Ezra.
–Eso también, aunque es exagerado. –dio un paso al frente y cerró la puerta de su habitación detrás de ella– Quizás no me siento muy bien anímicamente, pero eso no significa que me vaya a descuidar. ¿Cuándo he hecho algo así?
–Hace como un mes y medio estabas en el hospital. –le recordó la directora a su amiga– Y creo que la causa fue precisamente esa.
–Laurie, prometo alimentarme bien. –Lili camino por el pasillo rumbo a la cocina– Así que no te preocupes.
–¿Y dormirás?  –siguió a la escritora. La única respuesta de eso fue una confusa sonrisa, tendría que confiar en ella– ¿Qué tal vas con la novela?
–Muy bien, ya casi acabo. –comentó como si nada mientras revisaba lo que la novia de Lucca había dejado preparado sobre la estufa la cual aún se sentía caliente– No quiero tener más problemas con Yun, ¿puedes creer que aún no me habla?
–¿Cómo puede no hablarte? –preguntó Ezra confundida– Es tu editora, necesitan estar en comunicación constante.
–Bueno, se comunica pero solo me llama al celular para decirme que me mando un correo y es totalmente formal con indicaciones del trabajo. –Lili suspiro mientras observaba el interior de una cazuela– Odio esto…
Ezra se puso a su lado– Creía que te gustaba el caldo de res.
–No me refiero a eso. –tapo la comida y se giró para ver a la directora.
–Lo sé, creo que te pasaste, Lilibeth.
–No creí que lo tomara tan mal. –la escritora aparto su fleco con un movimiento de su mano mientras recordaba como el día de la proyección del corto había salido detrás de su editora para disculparse, pero al hacerlo la única reacción que había tenido de ella fue una fría y falsa sonrisa que nunca había visto en su rostro antes. Fue ahí que se dio cuenta de que no se salvaría como en otras ocasiones. Había fastidiado a aquella increíble mujer hasta el punto de hartarla y decidir mandarla al carajo. Se lo tendría merecido si no podía recuperar la relación “amistosa” que tenían. –¿Crees que me odie?
–¿En serio me acabas de hacer esa tonta pregunta? –cuestionó la directora.
Lili salió de la cocina ignorando el comentario de su amiga y camino hacia su estudio con Ezra detrás de ella– Voy a terminar esta novela y mientras Yun la checa adelantare el próximo volumen de Metus. –al parecer había decidido que lo mejor era cambiar de tema –He anotado suficientes ideas en mis libretas para varios relatos y después le daré  a Yunuen unas largas vacaciones de mí. –se sentó en la silla giratoria frente a su escritorio.
–Creo que estas siendo dramática.
–Quizás, pero creo que será algo bueno para la salud mental de mi editora.

Ezra cambio la página del libro que estaba leyendo. Estaba tumbada en el sofá intentado buscar inspiración en los libros de sangre de Clive Barker, en sus manos estaba el primer volumen y en el piso estaban el segundo, tercero y cuarto en espera de que terminara el que tenía su total atención en ese momento. Su plan era leer por lo menos esos aquel día. Un escalofrió le recorrió la espalda en cierta parte del cuento “El tren nocturno de la carne” haciendo que apartara la mirada y tomara un trago de una lata de Coca-Cola que había sacado minutos atrás de su refrigerador. Llovía y hacía frio por lo que aquella lata conservaba casi la misma temperatura que cuando había sido abierta y puesta en el piso. Ezra soltó un pesado suspiro mientras veía una libreta abierta con la frase “primer acto” escrita en el margen superior y al centro. Su mente estaba en blanco, tenía las ideas flotando desordenadamente en su cabeza, sabía que quería, pero no tenía idea de cómo ordenar la historia que deseaba contar.
Creyó que quizás leer algo de su género le ayudaría a encontrar el camino. Dejo la Coca-Cola  en el piso e intento retomar la lectura pero a la vez no queriendo hacerlo, presentía que seguir con aquello terminaría bloqueándola. Clive Barker era de su género, pero no de su estilo. Aquel escritor era sinónimo de sexo y gore, dos cosas que Ezra no consideraba indispensables para el género y menos para su estilo. Ella era más de terror psicológico, por eso le encantaba “Misery” –y amaba a Stephen King– por eso también disfrutaba Poe, Katzenbach, y Giorgio Faletti –aunque este último se dedicaba más al thriller psicológico– dejando de lado la literatura estaba Hitchcock, ¿y qué decir sobre sus películas?  A pesar de sus finales, eran definitivamente sus favoritas del cine clásico.
Se puso de pie, cerró el libro y lo puso junto a los demás en el piso. Observo una vez más sus volúmenes de cuentos de Barker. Era un buen escritor, comprendía el motivo por el que tenía tantos fans, sus ideas eran bastante ingeniosas, pero no llegaba entrar en su lista personal de autores favoritos.
Se estiro intentando desentumir sus músculos, llevaba un buen rato acostada, por lo que sentía su cuerpo pesado. Buscó su celular en la bolsa del pantalón de mezclilla que traía puesto. Desbloqueo la pantalla, luego de ver qué pasaba del medio día y busco el número de su amiga escritora, estaba segura que ella podía recomendarle algo que leer para inspirarse. El teléfono se fue directamente a buzón, por alguna razón aquello le preocupó, optó por marcar al número de su casa. Sonó hasta que entro al contestador, corto sin dejar mensaje. Puso su celular contra sus labios, era un gesto que hacía con frecuencia cuando se ponía a pensar, ponían lo que tuviera en sus manos contra los labios, en caso de no tener nada solía morderse el pulgar. Recordó cómo se veía su amiga el día anterior y creyó que lo mejor sería ir a ver como se encontraba.


Ezra estuvo tocando la puerta un rato, pero su amiga no apareció. Sin saber qué hacer y con el previo conocimiento de que Lili no salía de casa cuando estaba trabajando en alguna novela intento girar la perilla de la puerta, para su sorpresa esta abrió. Entró a la casa, todo estaba a oscuras. No se sorprendió, a veces la escritora solo tenía con luz el área de la casa donde estuviera. Encendió las luces. Buscó a su amiga rápidamente con la mirada como días atrás había hecho y se fue de largo al pasillo que conectaba con el resto de las habitaciones de la casa. Sintió un micro infarto al ver a su amiga en el piso, al parecer se había desplomado intentando entrar a su estudio. Corrió hacia ella y antes de moverla procedió a tomarle el pulso tal como había aprendido en un curso de primeros auxilios, que tomó un par de años atrás. Al principio por el pánico no había logrado detectarlo, pero cuando logro normalizar los latidos de su corazón, lo sintió, era débil pero ahí estaba. No parecía tener ninguna lesión salvo por un golpe en la cabeza, lo más prudente era no moverla, tomó su celular y llamo a una ambulancia… 

lunes, 15 de mayo de 2017

Horror Cinema capitulo 06

6

–El otro día vi a Lili. –comento el pelirrojo mientras revisaba una caja de cartón que estaba polvorienta y enmohecida.
–¿Fuera de su casa? –preguntó Ezra entrando a la habitación y acomodándose un cubrebocas– Eso sí que es raro.
–Daba miedo, por eso no me acerque a saludarla.
–¿Miedo?
–Se veía demasiado seria. –camino hacia su amiga y extendió su mano– dame uno de esos.
La castaña le dio el cubrebocas extra que llevaba– Nunca he visto a Lili con alguna expresión que cause miedo, bueno si, cuando nos conocimos, pero fue porque estaba teniendo un debate con alguien.
–¿Entonces nunca la has visto molesta? –pregunto el pelirrojo.
–No, pero si la he visto seria. –recordó la primera que su editora llego y como su expresión de felicidad cambiaba mientras se metían en el tema de trabajo, parecía casi otra persona, aun así no creía que diera miedo– Si parece un poco fría.
–¿Cómo te fue con Dominique? –pregunto Dexter mientras volvía a remover el interior de la caja.
–Bien, aunque olvide el regalo de agradecimiento en casa. –dijo Ezra recordando el libro sobre el mesa de centro en su sala.
–¿Qué le compraste?
–Nada, le conseguí la primera edición del primer libro de Lilibeth autografiado.
–¿Ah? –Dexter se veía decepcionado– ¿Y para que le darás eso? –pregunto el pelirrojo dándole a entender que su regalo era algo sin ningún valor.
–Porque es fan de Lili, idiota. –se acercó y le pego con el dorso de su mano en la frente pero sin llegar a lastimarlo, solo lo suficientemente fuerte para que sonara– ¿Sabes lo difícil que es conseguir actualmente esa edición de ese libro?
–Yo no sé nada de libros. –respondió mientras se sobaba la frente.
–Me doy cuenta. –Ezra se acercó a un mueble viejo y abrió un cajón, entonces sonrió burlonamente– ¿Qué piensas hacer con esta colección de porno?
–¿Qué? –preguntó inclinándose para ver el contenido del cajón– Oh… Será mejor que quememos eso.

Ezra estaba tumbada en el piso de su estudio junto con Jess, ambas tenían ojeras que revelaban lo poco que habían dormido, llevaban 3 semanas sin descansar bien trabajando en el cortometraje. Estaban en su límite, pero ya casi terminaban, por eso era decidieron recostarse a descansar. Ir a un lugar más cómodo como el sofá o la cama no era una opción, porque caerían enseguida en el mundo de los sueños. Tenían sus celulares apagados porque eran una distracción, Desmond iba a cocinarles para asegurarse que no se descuidaran tanto. Cuando eran estudiantes universitarios Ezra había terminado en el hospital unas vacaciones por mal pasarse con un proyecto, Jessica ya tenía una relación con –en aquel entonces– estudiante de derecho, y a partir de ese momento el rubio comenzó a estar al pendiente de ellas cada que sabía que trabajaban en algo.
Ezra giró su cabeza para ver a su amiga, ella estaba cubriendo sus ojos con su brazo. Jessica tenía suerte, de los tres –cuatro si contaba a Lili– era la única con una pareja estable y que era capaz de lo que sea por su bienestar y felicidad. Se sintió nostálgica al recordar cuando ella tenía a alguien así también. No era que la extrañara, ya había superado eso por completo, lo que la ponía de esa manera era que no tenía a nadie con quien compartir.
Se enderezo y vio el monitor de su computadora, el programa de edición estaba abierto ya casi terminaba la renderización.
–¿Cuándo deberíamos mostrarles el corto a todos? –preguntó la directora.
–No lo sé, cuando quieras. –contestó enseguida la jefa de fotografía.
–Dexter y Carol se van a una grabación al extranjero. –le recordó a su amiga.
–Son la pareja del momento después de todo, tuvieron suerte de quedar juntos en esa nueva película.
–Vamos a programarlo para el fin de semana.
–¿Dónde está Desmond? –Ezra camino hacia la puerta– Tengo hambre.
Jessica consultó su reloj– No debe tardar, él también tiene trabajo.
–¿Cómo le haces para conseguir permiso en la universidad?
–Oh, les dejo tarea y ellos saben que tendrán examen en cuanto yo regrese. –respondió Jess– Y como les vale el 45% de su calificación ese examen realmente se centran en seguir el temario.
–¿De verdad? –como vio que su amiga asentía con la cabeza agregó– Cruel.
Escucharon el timbre y Jessica corrió para abrir la puerta con su amiga detrás de ella. Desmond había llegado con bolsas de un restaurant de comida china. Ezra hizo un puchero, no era muy fanática de ese tipo de comida, el rubio sonrió al ver su cara y le extendió una de las bolsas.
–Ya sé que tu solo comes arroz con camarón.
–Gracias. –dijo la directora cambiando su expresión a una de alivio– Aunque también como los fideos con camarón.
–¿Cómo van con el trabajo? –pregunto el rubio.
–Hoy si llego a dormir a casa. –contestó Jessica.
–Me da gusto escuchar eso. –se acercó y le dio un rápido beso en los labios a su esposa.
–¿Quieren ver algo? –preguntó Ezra acercándose a la pila de películas que tenía en el mueble de la pantalla.
–¿Tienes la naranja mecánica? –preguntó Desmond– Hace tiempo que tengo ganas de verla.
–¿Con quién crees que hablas? –dijo Ezra con una sonrisa– Debe estar por aquí. Le dio un rápido escaneo a su colección.
–Yo preferiría ver Los extraños o La purga. –comentó Jess haciendo que su amiga detuviera su búsqueda.
–¿Home invasion? –cuestionó la directora a su amiga– Creo que eso debimos hacerlo antes de la grabación de nuestro corto.
–Me dieron ganas de ver esas películas precisamente por lo del proyecto.
–Hablando del proyecto. –interrumpió el rubio– ¿Si saben en qué fecha están viviendo verdad?

Dominique estaba frente a la casa de Ezra, con Jessica a su lado. Una hora atrás su maestra y amiga la había ido a buscar a su departamento interrumpiendo su maratón de Face off. Le dijo que el trabajo había sido finalizado y debía ir a verlo a casa de la directora en ese momento, pero ella realmente no tenía ganas de salir de casa. Luego de un breve diálogo en el que ella no tuvo ni voz ni voto fue arrastrada tal y como estaba al punto de reunión. Suspiro pesadamente caminando rumbo a la puerta de entrada con la castaña, lo bueno era que no tuvo tiempo de cambiar de ropa al volver de la universidad. Vio a la mujer que abría la puerta y se convenció de que de haber estado en fachas no la hubiera sacado así, habría esperado a que se cambiara… o al menos eso quería creer.
Al entrar vio a Ezra caminar hacia la cocina, y una rubia que identificó como Caroline detrás de ella. Avanzaron hacia la sala donde Dexter, Regan, Francine y Ashley estaban dialogando acaloradamente en el sofá. Jhonathan, Darius y Jhon –que de alguna manera lograron acomodarse– en uno de los love seat, mientras que en el otro estaban Steve y Derek. La pantalla estaba encendida y vio algunas escenas de una película de terror que le parecía familiar, pero no logro reconocer. Entonces apareció Ezra que al verla le sonrió, ella hizo un gesto con la mano para saludarla.
–¿Qué han hecho sin mi? –pregunto Jessica.
–Decepcionarme. –respondió rápidamente Ezra cambiando su expresión a una de fastidio– ¿Ya te diste cuenta de lo que están viendo? –cuestiono a su amiga con un tono muy notorio de indignación.
Jess volteo a ver la pantalla– ¿El remake de Evil Dead? –frunció el ceño– ¿Qué hacen viendo esa cosa?
–No lo sé… –camino hacia una de las habitaciones.
–Oh… así que era Evil Dead, cuando salió hace 3 años en el cine fui bastante ilusionada. –comentó Dominique, Ezra ya venía de regreso– Después de todo es uno de las grandes clásicos de la época de los 80’s, pero… –hizo una pausa intentando buscar las palabras correctas– fue bastante decepcionante. Convirtieron una brillante obra de Sam Raimi en algo mainstream, ¿en que estaba pensando Federico Álvarez? Es verdad que es más sangrienta que la original, y que los efectos son mucho mejores, pero no vamos a comparar algo de hace tres décadas con lo que hay ahora, los efectos de sonido fueron terribles, se perdió la sensación de claustrofobia que te daba la versión clásica y fue terrible el cómo intentó asustarnos que algo que parecía terror asiático y por ultimo ¿lo del perro era necesario?
Ezra se acercó y la abrazo– ¡Podría besarte en este momento! –exclamó de la emoción al escuchar lo que la joven había dicho. Dominique se tensó por el contacto y agradeció que la directora no lo prolongará mucho, se había sentido incómoda.
–Bueno, aún no he terminado con la crítica. –informó la maquillista.
–No te preocupes con eso ya te ganaste al 50% de las personas en esta casa. –le dijo Jess mientras la despeinaba.
Ezra estaba dándoles a todos un discurso de sobre como una estudiante sabía más que ellos y tenía mejor gusto. La directora recordó el regalo que tenía para la chica y se retiró mientras escuchaba que Dexter le preguntaba a Dominique su opinión sobre el episodio II de Star Wars. Ezra entró a su habitación y revoloteo entre sus cosas ya que no recordaba donde lo había puesto, pasaron algunos minutos antes de que encontrara la bolsita donde había metido el libro, la reviso y regresó hacia donde estaban todos.
–Dominique. –llamó a la chica captando su atención y haciendo que su pelirrojo amigo hiciera un puchero por interrumpir la conversación– Un regalo de agradecimiento por aceptar. –fue lo único que dijo antes de extenderle la bolsa de regalo color negra que tenía todas las letras del abecedario en blanco.
–Gracias. –dijo la chica con una sincera sonrisa tomando el regalo.
Ezra estaba esperando que Dominique lo abriera cuando escucho el timbre, camino hacia la puerta y al abrirla se topó con una sonriente Lilibeth. La escritora se le fue encima a la directora y ambas cayeron al suelo atrayendo la atención del resto de las personas en la casa. Ezra se quejaba intentando quitarse a su amiga de encima mientras esta se aferraba con más fuerza a ella.
–¡Lili! –empujó a la cobriza sin éxito– Nos están viendo…
–Eso está bien –dijo divertida la joven– Así se van enterando de nuestro amor, Laurie.
–¡Hola Lili! –saludo Dexter luego de examinar la situación.
–¡Hola cabeza de rábano! –regreso el saludo la escritora separándose de Ezra y poniéndose de pie.
–¿Estas drogada? –preguntó la directora levantándose.
–¿Qué? –pregunto falsamente ofendida– Yo no hago esas cosas, ¿verdad Yun? –preguntó mirando hacia la entrada donde estaba su editora con cara de pocos amigos y un tic raro en el ojo.
–¿Trajiste a tu editora? –Ezra vio a Lili y esta solo se encogió de hombros.
–Tengo un poco atrasado mi trabajo y ella vino para asegurarse de que no pierda más tiempo del necesario.
–¡Me dijo cabeza de rábano! –se quejó Dexter haciendo que todos le prestaran atención por lo atrasado de su reacción.
–Lamento sonar ruda, pero Liv tiene mucho trabajo. –comentó Yunuen ingresando al domicilio y pasando a donde estaban los demás.
–¿Liv? –le preguntó Ezra a Lilibeth.
–¿No te sabes mi nombre completo? –se veía sorprendida.
La editora miro la pantalla e hizo un gesto de desaprobación– ¿Por qué están viendo eso en lugar de la de 1981?
–¿Es genial verdad? –le pregunto Lili a Ezra mientras caminaba hacia Yunuen.
Todo ese tiempo la joven maquillista había estado observando toda la situación, al principio curiosa, y luego sorprendida al reconocer a la escritora. La conocía porque en el último volumen de la antología de cuentos de terror Metus, incluyeron una foto de ella en una de la solapas. Se acercó a donde estaba la escritora que le decía algo a su editora haciendo que esta se sonrojara he hiciera un puchero.
–¿Lilibeth Olivier Matheson? –pregunto la rubia captando la atención de un par de pupilas color lila.
–¡Oh! Alguien aquí sabe mi nombre completo. –comentó mientras observaba a su amiga directora que no le estaba prestando atención ya que estaba viendo fijamente a la maquillista.
Al confirmar lo que ya sabía comenzó a buscar con la mirada algo, luego puso su vista desesperada en la directora y se acercó rápidamente a ella ante la mirada confusa de la escritora. Dominique tomó las manos de Ezra.
–Papel y un lapicero por favor.
–¿Para qué? –preguntó la directora, aunque ya sabía la respuesta.
–Es mi escritora favorita y está aquí en tu casa… –hizo una pausa y frunció el ceño– ¿Por qué está en tu casa? –antes de que la directora pudiera responder continuo– ¿Por qué te embistió en la entrada y hablo de amor?
Ezra puso sus dedos en los labios de la joven para que guardara silencio, ese gesto hizo que la chica se sobresaltara y retrocediera un paso– Lili es mi amiga. –respondió de lo más tranquila– La invite a mi casa porque quería que viera el resultado del guión que le di a leer. Y hablo de amor porque está loca. –la directora no estaba segura del motivo por el que le estaba dando explicaciones, pero creyó que era lo correcto– No necesitas papel ni pluma, abre tu regalo. –le pidió a la rubia.
Dominique abrió con cuidado la bolsa y sonrió al ver el contenido, era la primera edición de Chess, pasta dura con solapas e imágenes a color en cada inicio de capítulo. Ella solo había podido conseguir la segunda edición, la que estaba sosteniendo en sus manos en ese momento era imposible de conseguir desde que había salido la tercer edición. Se giró emocionada hacia Ezra, pero esta la detuvo y le dijo que la mejor parte estaba en el interior y al abrirlo se encontró con el autógrafo de Lili y una dedicatoria para ella. Sin poder contenerse y aun sosteniendo el libro se lanzó sobre la directora haciendo que se acercara a ella más de lo debido, de alguna manera logró mantenerse a una distancia aceptable con la rubia colgando de su cuello, su corazón acelerado y un poco nerviosa por la cercanía.
–De nada. –dijo Ezra mientras veía que Lili le sonreía de manera sugerente, esto provocó que se sonrojara.
Dominique reaccionó y se separó de ella rápido disculpándose, se había dejado llevar por la emoción, vio que la mayoría seguía viendo la pantalla y debatiendo sobre la misma, sólo Dexter, Jessica y Lili les habían estaba prestando atención. Cuando vio a la escritora sonreír se acercó a ella para intentar entablar una conversación, mientras Ezra se recargaba en la pared suspirando, sus palpitaciones parecían estarse normalizando, vio a su amiga hablando con la madre de su hijo y luego le prestó atención a Yunuen, quien no se veía para nada feliz.

La editora de Lilibeth había hecho que quitaran la película, con el argumento de que la escritora tenía mucho trabajo que hacer, a pesar de las quejas del equipo de Ezra terminaron poniendo el cortometraje. Quedaron satisfechos con el resultado final, pero no con la duración del proyecto –eso significaba que les iban a pagar menos– aun así no hubo mucho revuelo ya que la directora les habló de su nueva idea, en esta ocasión sería una obra de teatro. Caroline y Dexter no iban a participar, ya que pronto debían irse de viaje y no estaban seguros de cuánto les tomaría el rodaje de su película. Poco a poco empezaron a dejarla sola, hasta que solo quedaban Jessica, Dominique, Yunuen y Lili.
Desde que la maquillista había logrado obtener la atención de su escritora favorita no había parado de hablar, a Lili lejos de molestarle la situación le divertía, sobre todo por los gestos de su editora. Por otro lado su amiga directora la observaba con una expresión indescifrable y eso también le gustaba. Yunuen miraba su reloj cada cierto tiempo y se lo señalaba a Lilibeth indicándole que era hora de irse, pero ya casi tenían una hora de esa manera.
Jessica se había acerco a Ezra con la intención de hablar sobre el festival del fin de semana, pero noto a su amiga distraída y bastante seria, algo que no era usual en ella cuando no estaba trabajando.
–¿Ocurre algo? –le pregunto Jessica sacándola de sus pensamientos– ¿Kirby te dejo adolorida con su efusiva muestra de afecto?
–No. –se frotó el cuello– Quizás un poco, imaginé que me daría un abrazo, no que se colgara de mí. –vio a la rubia hablando con Lili y se dio cuenta que la maquillista no solo era más alta que ella, si no también más que su amiga escritora.
–Yo tampoco lo imagine, no es una persona muy física. –cambio su tono de voz a uno más juguetón– Pero tu mi querida amiga, sí que sabes cómo cortejar a una mujer.
Fulminó a su amiga con la mirada– Yo no estaba intentando hacer eso, solo era un agradecimiento porque confía en mí lo suficiente para dejarme a su hijo.
–Claro. –dijo Jess con un tono de burla.
–Liv… –Yunuen le hablo a Lili con un tono de súplica que llamó la atención de todos los presentes– Estas muy retrasada con el trabajo, y tenemos una fecha de entrega.
–Lo lamento. –Lilibeth se acercó a ella– Tienes razón. –su editora más que molesta parecía frustrada, y le pareció que era el momento indicado para dejar de torturarla, aunque si estaba disfrutando de la plática sobre libros con Dominique– La verdad es que lo que te pase es solo el 50% de lo que llevo escrito.
Yunuen se quedó varios segundos viendo a la mujer frente a ella intentando procesar lo que le acababa de decir– ¡¿Qué?!
–Que llevo bastante adelantado, voy a tenerlo listo antes de la fecha límite al ritmo que voy. –comentó la escritora con una gran sonrisa esperando la reacción de su editora que sabía no sería afectuosa. 
Yunuen cubrió su rostro con sus manos y soltó un fuerte bufido en un intento por reprimir un grito, dejó caer sus brazos a los costados, fulminó a su escritora con la mirada y sin decir una sola palabra salió de la casa de la directora. Lilibeth se quedó mirando hacia la puerta de salida sin entender que había pasado porque aquel no era ninguno de los escenarios que había formulado en su mente. Muchas veces ya le había hecho eso –aunque era la primera vez que se lo confesaba– y cuando le mandaba un milagroso e inesperado adelanto de 4 o 5 capítulos que eran imposibles de tener de un día para otro ella se limitaba a golpearla –sin lastimarla– en su hombro. Pero esta vez las cosas no habían salido como siempre.
–Esto se ve como un divorcio. –comentó Jessica.
Lili la vio con una expresión de angustia y se despidió rápidamente sin esperar respuesta para ir detrás de su editora, con la esperanza de que no estuviera tan molesta como parecía.
–¿Ellas son pareja? –preguntó Dominique.
–No. –Ezra suspiro.
–Por un momento creí que sí. –comentó la rubia– Y comenzaba a sentirme mal por monopolizarla.
–No te preocupes por eso, y si Lili se queda sin editora lo tendrá merecido. –Jess observó la pantalla de su celular– Después de todo se la pasa torturando a Yunuen.
–¿Hora de irse? –preguntó Ezra ya que su amiga tecleaba algo en su móvil.
–Sí, Desmond dice que ya está lista la cena. –vio a su alumna– Vamos.
Dominique se puso frente a Ezra y le dio otro abrazo– Gracias por la invitación y el regalo, Ezra.

Aquella era la primera vez que la maquillista se refería a ella por su nombre y por alguna razón se había emocionado y no pudo evitar externarlo con una sonrisa, su amiga también se despidió de ella, las acompañó a la puerta y las vio subir al auto. Ezra se quedó algunos segundos recargada en el marco de madera con la mirada perdida y pensando en su día. Cerro la puerta, camino hasta el sofá frente a la televisión y se dejó caer en él. Encendió la pantalla y comenzó a cambiar de canales hasta que le llamó la atención Bruce Campbell en acción con su mano sierra eléctrica, sonrió y decidió que lo dejaría ahí, después de todo Ash vs evil dead le había gustado desde su estreno el año anterior. Cuando mostraron algunas escenas de la película de Evil dead recordó lo que había dicho Dominique horas atrás sobre el remake, entonces suspiró pesadamente al rememorar el contacto físico que había tenido con la chica y frunció el ceño, en aquel momento sintió algo que le parecía familiar, pero no quería pensar demasiado en ello, Dominique era un persona con la quizás no volvería a hablar luego de un tiempo, y aun si aceptaba su propuesta de trabajar juntas su relación sería únicamente laboral…

Arte y música capitulo 09

-9-

Maki se dejó caer sobre el sofá de la oficina de su padre, su turno había acabado ya pero el Dr. Nishikino le pidió que esperase a que terminara su junta con el resto de los directivos del hospital. Su padre además de ser el jefe de todos, era el dueño, y aún así no podía suspender la reunión para ir con su esposa e hija a su comida familiar de la semana. La pelirroja sintió su estómago gruñir y se preguntó que estaría preparando Nico en ese momento. Soltó un pesado suspiro y pasó su mirada por la oficina de su padre. En uno de los libreros del lugar, vio varios marcos con fotos, en todas aparecía ella, en dos con sus padres –una cuando era pequeña y la otra al recibir su certificado de la universidad– se puso de pie y tomó una donde salía en su primer competencia de piano. La maestra de música que tuvo en ese entonces, le dijo desde el inicio de sus lecciones que tenía mucho potencial y que estaba algo decepcionada de que eso se desperdiciara, ya que no tendría una carrera musical. Maki era la más decepcionada al respecto, pero es algo que sabía desde pequeña, pues ella se convertiría en doctora. Antes de aprender a tocar el piano Maki estuvo de acuerdo con eso, sobre todo porque admiraba el trabajo de sus padres, pero una vez que logró completar su primera sonata en un piano, comenzó a odiar la idea de no poder ser libre de elegir lo que quería. La puerta se abrió y al ver a su madre entrar dejó la foto en su lugar.
–¿Ya vamos a comer? –preguntó la pelirroja acercándose a la mujer de la cual heredó todos sus rasgos físicos.
–Sí, pero solo seremos nosotras. –respondió su madre dedicándole una sonrisa nerviosa.
–¿Pasa algo con papá?
–La junta va para largo, me dijo que mejor fuéramos sin él, porque no tiene hora de salida.
–Oh… –Maki bajó la mirada, era algo preocupante esa información ya que sabía que gran parte de lo que hablarían en dicha junta, tenía que ver con cierta pintura que ahora se encontraba resguardada por la policía, como evidencia de un posible delito. –¿Deberíamos ir sin él? –preguntó– ¿O lo posponemos para otro día?
–Ummm… –la señora Nishikino lo meditó unos segundos– ¿No es posible hacer las dos cosas? Sería un buen momento de esos madre e hija.
Maki sonrió, asintió con la cabeza y caminó fuera de la oficina siguiendo a su madre.

La pelirroja cerró de un portazo su auto y se encaminó a la entrada del edificio donde vivía, estaba de malhumor. La agradable conversación que había tenido con su madre se fue al demonio cuando ella mencionó la palabra "pretendiente". Ni siquiera comenzaba su especialidad y ahora resulta que sus padres ya tenían una lista con nombres de posibles candidatos para esposo de su hija. ¡¿En qué siglo se supone que estaban?! Gruñó al recordar que eso no importaba, en su país aún era algo común, que se hacía sobre todo en familias acomodadas como la de ella. Se detuvo para verificar si no tenía correspondencia en su buzón, cuando de pronto fue embestida y casi derribada por alguien.
–¡Maki-nyan! –dijo animadamente la chica que la estrujaba.
–¡Rin-chan! –habló una segunda persona, a la que ella reconoció como su amiga Hanayo.
–Deja a Maki-chan, debe estar cansada luego del trabajo.
–Solo la estoy saludando.
–Y d-dejando sin aire... –agregó la doctora haciendo lo posible por respirar.
–Lo siento. –se disculpó la pelinaranja mientras la soltaba– Es que ha pasado mucho desde la última vez que te vimos –aquello era verdad. Sus amigas Rin y Hanayo fueron quienes le recomendaron aquel lugar, vivían juntas en un departamento del primer piso. El primer y segundo piso de aquel lugar tenía departamentos más amplios, con dos habitaciones cada uno, mientras que en los 3 pisos restantes eran como el suyo.
–Supongo que todas hemos estado ocupadas. –justificó Maki.
–Pues sí pero, no creo que eso sea excusa. –comentó Hanayo mientras se acomodaba las gafas– Vives solo unos cuantos pisos arriba...
–Bueno, aunque prácticamente solo llego a dormir ahí. –dijo en seguida la pelirroja en un intento porque su amiga se sintiera mejor.
–Y a comer supongo. –agregó alegre Rin.
Maki se sonrojó al recordar que los últimos días estuvo comiendo o cenando con Nico. La artista había acordado con la pelirroja darle de comer a cambio de que tocara para ella de vez en cuando, la doctora aceptó teniendo muy en cuenta que a veces simplemente no tenía tiempo de cocinar y terminaba mal pasándose. Sabía que a la larga eso le traería consecuencias en el hospital, asi que vio aquel ofrecimiento como una oportunidad… en más de un sentido.
–¿Cómo va todo en el trabajo? –preguntó rápidamente intentado cambiar el tema.
–¡Oh, muy bien! –respondió en seguida Rin, ella acababa de entrar a un instituto como maestra de educación física– Mis alumnos son bastante buenos. –la joven de cabello corto había sido deportista, yendo a varias competencias de carreras de obstáculos y siempre logrando subirse al podio, pero su carrera terminó un año atrás a causa de un accidente que sufrió al colisionar con otra corredora, Rin llevándose la peor parte. A pesar de ello, el doctor le dijo en ese entonces que en cuanto su lesión sanara podría volver a correr. Sin embargo, la pelinaranja que ya tenía un tiempo con la idea de ser educadora, decidió que al sanar no volvería a competir, y así dio por terminada aquella etapa de su vida para comenzar una nueva, incluso comenzó a vivir con Hanayo.
–Es bueno saberlo, solo espero que no intentes asesinarlos como a mí... –comentó Maki recordando el abrazo que recibió de la alegre chica minutos antes.
–Claro que no.
–¿Y tú Hanayo?
–Bien, esta semana la tenemos libre Tsubasa-san y yo.
–Ser manager deja a Kayo-chin muy poco tiempo. –se quejó Rin.
–Eso es por la gran popularidad que tiene Tsubasa.
Maki vio a sus amigas hablando entre ellas mientras su cerebro procesaba la información. Sabía que su amiga era manager de una cantante bastante conocida, pero nunca le había preguntado su nombre– ¿Tsubasa... Kira? –preguntó al fin, recordando el nombre que Nozomi dijo el día anterior.
–¡Sí! –exclamó con orgullo Hanayo– ¿No te lo dije antes?
Maki negó con la cabeza mientras recordaba que Tsubasa Kira era la ex –según la astrónoma– de Nico-chan, aquel pensamiento la irrito más de lo que ya estaba, por lo que decidió despedirse de sus amigas y subir a su piso.
Al llegar vio a su –querida– vecina hablando con un chico pelinegro al cual identifico como uno de "los Nico", intentó recordar los nombres que la artista mencionó por Facebook y concluyó que debía ser Kotaro. Al llegar a la puerta de su departamento atrajo la atención de los hermanos. La pelinegra en ese momento le daba una espátula rota a su hermano y entonces Maki recordó la manera en la que Nico se lastimó la mano tiempo atrás, por lo que caminó rápidamente hacia ellos, y para sorpresa de los hermanos Yazawa, la pelirroja tomó a la artista por los hombros para examinarla detenidamente.
–¿M-Maki-chan? –la llamó Nico. Estaba confundida por el comportamiento de la doctora, y algo nerviosa por la sonrisa burlona que se formó en el rostro de su hermano al ver tal escena, al parecer no le hizo nada bien que le presentara a Nozomi...
–L-lo siento. –dijo la pelirroja soltándola al darse cuenta de lo que había hecho– Es que eres algo torpe. –comentó apresuradamente– y creí que habías roto la espátula igual que la última vez.
Nico frunció el ceño– No soy torpe.
Kotaro se rió distrayendo a la posible pareja y solo le mostró la espátula rota a su hermana– ¿Una? –fue todo lo que el chico dijo intentando contener su risa. Estaba recordando lo que Nozomi le contó en la última exhibición, antes de fugarse con cierta rubia. Él y sus hermanas apostaron –solo basándose en lo que la amiga de su hermana mayor les dijo– a ver cuánto tiempo tardaría en suceder algo entre ambas. Desde aquel día la astrónoma les contaba los detalles de la situación y parecía ser que Kotaro iba ganando.
–Mejor trae dos... –dijo Nico extendiéndole una tarjeta bancaria.
–Ok. –dijo el joven antes de retirarse.
–¿Cómo se rompió? –preguntó Maki.
La artista suspiró e hizo un gesto invitandole a pasar a su departamento. Al entrar, Maki se topó con el cuerpo del delito. Lo que parecía ser el más reciente trabajo de su vecina, se encontraba en el suelo entre hojas de periódico brutalmente asesinado, e incluso el caballete había resultado herido. La pelirroja pasó sus dejos por la laceración que tenía la madera y luego volteó a mirar a Nico. Esta comentó que quizás estaba un poco frustrada por que no lograba expresar lo que quería.
–¿Un poco? –preguntó la doctora– ¿Es referente a los poemas?
La artista tomó su laptop y se la mostró a Maki, en la pantalla se veía un archivo abierto el cual tenía aquellos molestos versos escritos en él, entonces se dio cuenta del problema. En una ocasión la bajita le contó que tenía problemas para expresar el sentimiento de amor en su arte, ya que era algo que no creía haber sentido antes. Aquello le parecía bien para una canción, por lo que le pidió a la artista que le enviara ese archivo y esta accedió de inmediato. Le dijo que le haría algunas modificaciones y encontraría la manera para que fuera capaz de pintar acerca de él, y sin esperar a que la pelinegra dijese palabra alguna, se dio la vuelta y salió del lugar.

Kotori le dio un sorbo al té que Nico le ofreció, mientras observaba desde uno de los banquitos de la barra que su amiga usaba de comedor. Vio como la artista sonreía, luego dejó su lápiz pastel graso con el resto y se puso de pie para estirarse. Había terminado la pintura que tenía empezada cuando la diseñadora llegó, ésta se levantó y caminó hacia la pelinegra para poder apreciar mejor el cuadro. Luego de examinarlo con detenimiento y concluir que era "hermoso", pasó su mirada por el resto de los cuadros que Nico tenía acomodados en una esquina del departamento, su amiga estaba avanzando más rápido de lo acostumbrado. Pensó en las dos exhibiciones seguidas que tuvo recientemente, con tan poco espacio de tiempo entre una y otra, le sorprendía bastante que a esas alturas aún tuviese inspiración para seguir produciendo obras. Lo normal en Nico era tener solo dos o tres exhibiciones al año, ya que luego sufría de largos periodos de bloqueo en los que de verdad se volvía una hikikomori y no había quien pudiese sacarla de ese estado, hasta que la inspiración simplemente volvía a ella. Por lo mismo Kotori al inicio dudó en hablarle a su amiga de la propuesta de Umi.
–Estás demasiado tranquila Nico-chan. –comentó la castaña.
–¿Con respecto a qué? –preguntó la artista mientras caminaba hacia el refrigerador.
–A la fiesta, antes te ponías histérica cuando Nozomi las proponía y eso que solo éramos nosotras tres, así que me sorprende que ahora siendo más personas estés tan tranquila, pintando como si nada.
La pelinegra tomó un vaso de cristal y se sirvió leche de fresa –Luego de tantos años siendo amigas de Nozomi, tú bien deberías saber que no tiene caso llevarle la contraria. –guardó de nuevo el cartón con leche y cerró la puerta de la nevera– Al final ella siempre hace lo que quiere.
Kotori estaba de acuerdo con Nico en eso, pero presentía que no era la razón por la cual su amiga se encontraba tan calmada, así que decidió tantear un poco más el terreno, muy al estilo de la pelimorada.
–¿Es por Kira-san?
–¿Ah? –el semblante de la artista mostraba confusión– ¿Qué tiene que ver Tsubasa en esto?
Nico se había referido a la artista por su nombre, aquello le pareció bastante interesante a la castaña, pues aunque sabía que ambas se conocían –incluso muchos años antes de conocerla a ella–, no tenía idea del grado de confianza que pudiese existir entre ese par, y ahora sentía curiosidad y una fuerte necesidad de hacerle una llamada a la astrónoma.
–Creí que por eso estabas tranquila, porque ella vendrá.
–No… yo… –miró el reloj calculando cuánto tardaría Maki en llegar a casa, quería verla…
–¿Qué ocurre Nico-chan? –preguntó Kotori ahora algo preocupada.
La artista suspiró mientras le daba vueltas al vaso entre sus manos– No he visto a Maki-chan últimamente… –confesó mientras levantaba la mirada, y aunque la expresión de Kotori era normal, pudo ver cierto brillo de diversión en sus ojos, que le hizo recordar cuando Eli no tardó ni cinco segundos en echarla de cabeza con Nozomi el día que dejó dormir a su pelirroja vecina en su departamento– ¡No! ¡Definitivamente no! –exclamó Nico provocando que la diseñadora diera un respingo– ¡No puedes decirle a Nozomi que extraño a Maki-chan!
–¿La extrañas? –preguntó la castaña con cierta emoción que por supuesto no pasó desapercibida por Nico, haciéndole ver la mala elección de sus palabras.
La artista se llevó las manos al rostro, impidiéndole a Kotori disfrutar completamente de la imagen avergonzada de su amiga, seguro Nozomi la envidiaría por eso…

Para la noche de ese viernes, Nico llevaba ya dos cuadros, pero continuaba preocupada por Maki, no se había asomado por el departamento de la bajita desde el día en que se ofreció a ayudarla. Y realmente ella tampoco había hecho el intento de ir a verla, pero el motivo era que tenía mucho trabajo por hacer, aunque ya tenía un buen avance, las pinturas de aquellos poemas le estaban tomando más tiempo de lo usual, pues solía ser más rápida al pintar lo que a ella se le ocurría o cuando su vecina tocaba. Sus pensamientos se fueron otra vez con la pelirroja y se reprendió a sí misma, necesitaba concentrarse en lo que debía que hacer. ¡Pero es que ni siquiera ha venido a comer o cenar! Gritó en su mente. Solo se estresaba pensando en lo mismo, suspiró y vio el lienzo frente a ella, su obra estaba al 48% y no creía ser capaz de avanzar mucho si no veía pronto a Maki. Sus mejillas se pusieron rojas recordando lo sucedido unas horas atrás; le había expresado sin pensar aquello a Kotori, si bien su amiga no se burló de ella como hubiese hecho Nozomi, al notar ese brillo de diversión en sus ojos, tuvo que amenazarla con dejar botado el trabajo de su querida Umi-chan, y así esta prometió no comentarle nada a la astróma.
Nico le creía, confiaba en ella, sabía que el amor que sentía por su querida escritora era más fuerte a las ganas de hacerle bullying junto a Nozomi. O al menos eso es lo que esperaba...
El timbre de su casa sonó y vio la hora en el reloj, faltaba poco para que el Sol terminara de ocultarse, así que no tenía idea de quién pudiese estar visitándola en ese momento. Al abrir la puerta se topó con la doctora, esta le sonreía, se veía bastante feliz.
–Maki-chan. –volteó a ver su nevera y recordó lo que había en ella– ¿Quieres cenar?
La pelirroja no contestó, solo hizo a un lado a Nico entrando en su departamento, tomó la libreta de bocetos de la bajita y su estuche de colores, entonces se acercó a ella, agarró su mano y dijo –Quiero que vengas conmigo.
La pelinegra sintió el calor apoderándose de su rostro y se dejó arrastrar por su vecina al departamento de esta. Tomó asiento como Maki se lo pidió mientras ella ocupaba su lugar frente al piano.
–Como quería que fuese una sorpresa, la compuse en mi computadora. –La doctora en su habitación tenía una pc y todo lo necesario para componer, contaba con un teclado musical y un buen par de audífonos para no molestar a sus vecinos– Espero que me salga bien a la primera porque no he practicado mucho. –colocó las partituras frente a ella.
Acto seguido comenzó a tocar, la sonata no tardó mucho en verse acompañada por la voz de la pelirroja. Nico abrió rápidamente su libreta y tomó el primer color que le vino a la mente, aquello era perfecto, la manera más rápida en la que Nico podía trabajar era con el piano de Maki. Definitivamente resultaba muy diferente a cuando lo hacía por sí sola. Escuchar a su vecina le daba una visión mucho más clara de lo que quería. La artista cambiaba y garabateaba con diferentes colores conforme la sonata avanzaba, sabía que no debía molestar a Maki siempre y ya suficiente tiempo le había quitado componiendo esa canción. Así que haría lo posible por captar lo más que pudiese la imagen que en ese momento tenía en su cabeza, con los materiales que había a la mano.
Una vez que la doctora terminó de tocar, notó que Nico seguía ocupada dibujando, por lo que repitió la melodía, pero esta vez no cantó, la pelinegra estaba tan concentrada que dudaba que captara algo más que no fuese la sonata. Al finalizar, la artista se puso de pie para presumirle su creación a Maki, esta la aprobó intentando no alimentar mucho el ego de Nico, ya que era consciente de lo insoportable que se volvía.
–¿Ahora sí quieres algo de comer? –preguntó la artista luego de fanfarronear un poco.
La pelirroja dejó escapar un bostezo y miró el reloj, le pareció que aún era buena hora, pero se sentía bastante cansada y sin apetito– No, creo que mejor iré a la cama, debo recargar energía. Mañana tengo que trabajar temprano y por la noche es... tu fiesta.
–¿Mi fiesta? –preguntó Nico mientras caminaba hacia la puerta. Ella no lo consideraba de esa manera, prácticamente la habían obligado a dar su casa para la reunión. –En realidad es fiesta de Nozomi.
–Pues será en tu casa.
–En contra de mi voluntad... –le recordó a su vecina. Abrió la puerta y ambas salieron al pasillo.
–Bueno… eso es verdad, pero al final serás la anfitriona y eso lo vuelve tu fiesta.
Nico pensaba contestar algo, sin embargo, un escalofrió le recorrió la columna vertebral y como reacción se giró en dirección al edificio que estaba frente al de ellas. No se veía nada fuera de lo normal pero, por un momento sintió como si alguien la estuviese observando.
–¿Pasa algo? –preguntó la doctora.
–No, solo… –hizo una pausa no sabiendo que contestar– Creo que también debería irme a descansar.
–Muy bien. –comentó Maki mientras volvía a su departamento y antes de entrar se despidió– Entonces, nos vemos mañana.

Nico asintió con la cabeza y vio a la pelirroja cerrar la puerta, entonces volvió su atención al frente, observando con detenimiento el otro edificio. Al no ver nada raro regresó a su hogar, aún con el presentimiento de que algo no andaba bien…