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lunes, 15 de mayo de 2017

Horror Cinema capitulo 06

6

–El otro día vi a Lili. –comento el pelirrojo mientras revisaba una caja de cartón que estaba polvorienta y enmohecida.
–¿Fuera de su casa? –preguntó Ezra entrando a la habitación y acomodándose un cubrebocas– Eso sí que es raro.
–Daba miedo, por eso no me acerque a saludarla.
–¿Miedo?
–Se veía demasiado seria. –camino hacia su amiga y extendió su mano– dame uno de esos.
La castaña le dio el cubrebocas extra que llevaba– Nunca he visto a Lili con alguna expresión que cause miedo, bueno si, cuando nos conocimos, pero fue porque estaba teniendo un debate con alguien.
–¿Entonces nunca la has visto molesta? –pregunto el pelirrojo.
–No, pero si la he visto seria. –recordó la primera que su editora llego y como su expresión de felicidad cambiaba mientras se metían en el tema de trabajo, parecía casi otra persona, aun así no creía que diera miedo– Si parece un poco fría.
–¿Cómo te fue con Dominique? –pregunto Dexter mientras volvía a remover el interior de la caja.
–Bien, aunque olvide el regalo de agradecimiento en casa. –dijo Ezra recordando el libro sobre el mesa de centro en su sala.
–¿Qué le compraste?
–Nada, le conseguí la primera edición del primer libro de Lilibeth autografiado.
–¿Ah? –Dexter se veía decepcionado– ¿Y para que le darás eso? –pregunto el pelirrojo dándole a entender que su regalo era algo sin ningún valor.
–Porque es fan de Lili, idiota. –se acercó y le pego con el dorso de su mano en la frente pero sin llegar a lastimarlo, solo lo suficientemente fuerte para que sonara– ¿Sabes lo difícil que es conseguir actualmente esa edición de ese libro?
–Yo no sé nada de libros. –respondió mientras se sobaba la frente.
–Me doy cuenta. –Ezra se acercó a un mueble viejo y abrió un cajón, entonces sonrió burlonamente– ¿Qué piensas hacer con esta colección de porno?
–¿Qué? –preguntó inclinándose para ver el contenido del cajón– Oh… Será mejor que quememos eso.

Ezra estaba tumbada en el piso de su estudio junto con Jess, ambas tenían ojeras que revelaban lo poco que habían dormido, llevaban 3 semanas sin descansar bien trabajando en el cortometraje. Estaban en su límite, pero ya casi terminaban, por eso era decidieron recostarse a descansar. Ir a un lugar más cómodo como el sofá o la cama no era una opción, porque caerían enseguida en el mundo de los sueños. Tenían sus celulares apagados porque eran una distracción, Desmond iba a cocinarles para asegurarse que no se descuidaran tanto. Cuando eran estudiantes universitarios Ezra había terminado en el hospital unas vacaciones por mal pasarse con un proyecto, Jessica ya tenía una relación con –en aquel entonces– estudiante de derecho, y a partir de ese momento el rubio comenzó a estar al pendiente de ellas cada que sabía que trabajaban en algo.
Ezra giró su cabeza para ver a su amiga, ella estaba cubriendo sus ojos con su brazo. Jessica tenía suerte, de los tres –cuatro si contaba a Lili– era la única con una pareja estable y que era capaz de lo que sea por su bienestar y felicidad. Se sintió nostálgica al recordar cuando ella tenía a alguien así también. No era que la extrañara, ya había superado eso por completo, lo que la ponía de esa manera era que no tenía a nadie con quien compartir.
Se enderezo y vio el monitor de su computadora, el programa de edición estaba abierto ya casi terminaba la renderización.
–¿Cuándo deberíamos mostrarles el corto a todos? –preguntó la directora.
–No lo sé, cuando quieras. –contestó enseguida la jefa de fotografía.
–Dexter y Carol se van a una grabación al extranjero. –le recordó a su amiga.
–Son la pareja del momento después de todo, tuvieron suerte de quedar juntos en esa nueva película.
–Vamos a programarlo para el fin de semana.
–¿Dónde está Desmond? –Ezra camino hacia la puerta– Tengo hambre.
Jessica consultó su reloj– No debe tardar, él también tiene trabajo.
–¿Cómo le haces para conseguir permiso en la universidad?
–Oh, les dejo tarea y ellos saben que tendrán examen en cuanto yo regrese. –respondió Jess– Y como les vale el 45% de su calificación ese examen realmente se centran en seguir el temario.
–¿De verdad? –como vio que su amiga asentía con la cabeza agregó– Cruel.
Escucharon el timbre y Jessica corrió para abrir la puerta con su amiga detrás de ella. Desmond había llegado con bolsas de un restaurant de comida china. Ezra hizo un puchero, no era muy fanática de ese tipo de comida, el rubio sonrió al ver su cara y le extendió una de las bolsas.
–Ya sé que tu solo comes arroz con camarón.
–Gracias. –dijo la directora cambiando su expresión a una de alivio– Aunque también como los fideos con camarón.
–¿Cómo van con el trabajo? –pregunto el rubio.
–Hoy si llego a dormir a casa. –contestó Jessica.
–Me da gusto escuchar eso. –se acercó y le dio un rápido beso en los labios a su esposa.
–¿Quieren ver algo? –preguntó Ezra acercándose a la pila de películas que tenía en el mueble de la pantalla.
–¿Tienes la naranja mecánica? –preguntó Desmond– Hace tiempo que tengo ganas de verla.
–¿Con quién crees que hablas? –dijo Ezra con una sonrisa– Debe estar por aquí. Le dio un rápido escaneo a su colección.
–Yo preferiría ver Los extraños o La purga. –comentó Jess haciendo que su amiga detuviera su búsqueda.
–¿Home invasion? –cuestionó la directora a su amiga– Creo que eso debimos hacerlo antes de la grabación de nuestro corto.
–Me dieron ganas de ver esas películas precisamente por lo del proyecto.
–Hablando del proyecto. –interrumpió el rubio– ¿Si saben en qué fecha están viviendo verdad?

Dominique estaba frente a la casa de Ezra, con Jessica a su lado. Una hora atrás su maestra y amiga la había ido a buscar a su departamento interrumpiendo su maratón de Face off. Le dijo que el trabajo había sido finalizado y debía ir a verlo a casa de la directora en ese momento, pero ella realmente no tenía ganas de salir de casa. Luego de un breve diálogo en el que ella no tuvo ni voz ni voto fue arrastrada tal y como estaba al punto de reunión. Suspiro pesadamente caminando rumbo a la puerta de entrada con la castaña, lo bueno era que no tuvo tiempo de cambiar de ropa al volver de la universidad. Vio a la mujer que abría la puerta y se convenció de que de haber estado en fachas no la hubiera sacado así, habría esperado a que se cambiara… o al menos eso quería creer.
Al entrar vio a Ezra caminar hacia la cocina, y una rubia que identificó como Caroline detrás de ella. Avanzaron hacia la sala donde Dexter, Regan, Francine y Ashley estaban dialogando acaloradamente en el sofá. Jhonathan, Darius y Jhon –que de alguna manera lograron acomodarse– en uno de los love seat, mientras que en el otro estaban Steve y Derek. La pantalla estaba encendida y vio algunas escenas de una película de terror que le parecía familiar, pero no logro reconocer. Entonces apareció Ezra que al verla le sonrió, ella hizo un gesto con la mano para saludarla.
–¿Qué han hecho sin mi? –pregunto Jessica.
–Decepcionarme. –respondió rápidamente Ezra cambiando su expresión a una de fastidio– ¿Ya te diste cuenta de lo que están viendo? –cuestiono a su amiga con un tono muy notorio de indignación.
Jess volteo a ver la pantalla– ¿El remake de Evil Dead? –frunció el ceño– ¿Qué hacen viendo esa cosa?
–No lo sé… –camino hacia una de las habitaciones.
–Oh… así que era Evil Dead, cuando salió hace 3 años en el cine fui bastante ilusionada. –comentó Dominique, Ezra ya venía de regreso– Después de todo es uno de las grandes clásicos de la época de los 80’s, pero… –hizo una pausa intentando buscar las palabras correctas– fue bastante decepcionante. Convirtieron una brillante obra de Sam Raimi en algo mainstream, ¿en que estaba pensando Federico Álvarez? Es verdad que es más sangrienta que la original, y que los efectos son mucho mejores, pero no vamos a comparar algo de hace tres décadas con lo que hay ahora, los efectos de sonido fueron terribles, se perdió la sensación de claustrofobia que te daba la versión clásica y fue terrible el cómo intentó asustarnos que algo que parecía terror asiático y por ultimo ¿lo del perro era necesario?
Ezra se acercó y la abrazo– ¡Podría besarte en este momento! –exclamó de la emoción al escuchar lo que la joven había dicho. Dominique se tensó por el contacto y agradeció que la directora no lo prolongará mucho, se había sentido incómoda.
–Bueno, aún no he terminado con la crítica. –informó la maquillista.
–No te preocupes con eso ya te ganaste al 50% de las personas en esta casa. –le dijo Jess mientras la despeinaba.
Ezra estaba dándoles a todos un discurso de sobre como una estudiante sabía más que ellos y tenía mejor gusto. La directora recordó el regalo que tenía para la chica y se retiró mientras escuchaba que Dexter le preguntaba a Dominique su opinión sobre el episodio II de Star Wars. Ezra entró a su habitación y revoloteo entre sus cosas ya que no recordaba donde lo había puesto, pasaron algunos minutos antes de que encontrara la bolsita donde había metido el libro, la reviso y regresó hacia donde estaban todos.
–Dominique. –llamó a la chica captando su atención y haciendo que su pelirrojo amigo hiciera un puchero por interrumpir la conversación– Un regalo de agradecimiento por aceptar. –fue lo único que dijo antes de extenderle la bolsa de regalo color negra que tenía todas las letras del abecedario en blanco.
–Gracias. –dijo la chica con una sincera sonrisa tomando el regalo.
Ezra estaba esperando que Dominique lo abriera cuando escucho el timbre, camino hacia la puerta y al abrirla se topó con una sonriente Lilibeth. La escritora se le fue encima a la directora y ambas cayeron al suelo atrayendo la atención del resto de las personas en la casa. Ezra se quejaba intentando quitarse a su amiga de encima mientras esta se aferraba con más fuerza a ella.
–¡Lili! –empujó a la cobriza sin éxito– Nos están viendo…
–Eso está bien –dijo divertida la joven– Así se van enterando de nuestro amor, Laurie.
–¡Hola Lili! –saludo Dexter luego de examinar la situación.
–¡Hola cabeza de rábano! –regreso el saludo la escritora separándose de Ezra y poniéndose de pie.
–¿Estas drogada? –preguntó la directora levantándose.
–¿Qué? –pregunto falsamente ofendida– Yo no hago esas cosas, ¿verdad Yun? –preguntó mirando hacia la entrada donde estaba su editora con cara de pocos amigos y un tic raro en el ojo.
–¿Trajiste a tu editora? –Ezra vio a Lili y esta solo se encogió de hombros.
–Tengo un poco atrasado mi trabajo y ella vino para asegurarse de que no pierda más tiempo del necesario.
–¡Me dijo cabeza de rábano! –se quejó Dexter haciendo que todos le prestaran atención por lo atrasado de su reacción.
–Lamento sonar ruda, pero Liv tiene mucho trabajo. –comentó Yunuen ingresando al domicilio y pasando a donde estaban los demás.
–¿Liv? –le preguntó Ezra a Lilibeth.
–¿No te sabes mi nombre completo? –se veía sorprendida.
La editora miro la pantalla e hizo un gesto de desaprobación– ¿Por qué están viendo eso en lugar de la de 1981?
–¿Es genial verdad? –le pregunto Lili a Ezra mientras caminaba hacia Yunuen.
Todo ese tiempo la joven maquillista había estado observando toda la situación, al principio curiosa, y luego sorprendida al reconocer a la escritora. La conocía porque en el último volumen de la antología de cuentos de terror Metus, incluyeron una foto de ella en una de la solapas. Se acercó a donde estaba la escritora que le decía algo a su editora haciendo que esta se sonrojara he hiciera un puchero.
–¿Lilibeth Olivier Matheson? –pregunto la rubia captando la atención de un par de pupilas color lila.
–¡Oh! Alguien aquí sabe mi nombre completo. –comentó mientras observaba a su amiga directora que no le estaba prestando atención ya que estaba viendo fijamente a la maquillista.
Al confirmar lo que ya sabía comenzó a buscar con la mirada algo, luego puso su vista desesperada en la directora y se acercó rápidamente a ella ante la mirada confusa de la escritora. Dominique tomó las manos de Ezra.
–Papel y un lapicero por favor.
–¿Para qué? –preguntó la directora, aunque ya sabía la respuesta.
–Es mi escritora favorita y está aquí en tu casa… –hizo una pausa y frunció el ceño– ¿Por qué está en tu casa? –antes de que la directora pudiera responder continuo– ¿Por qué te embistió en la entrada y hablo de amor?
Ezra puso sus dedos en los labios de la joven para que guardara silencio, ese gesto hizo que la chica se sobresaltara y retrocediera un paso– Lili es mi amiga. –respondió de lo más tranquila– La invite a mi casa porque quería que viera el resultado del guión que le di a leer. Y hablo de amor porque está loca. –la directora no estaba segura del motivo por el que le estaba dando explicaciones, pero creyó que era lo correcto– No necesitas papel ni pluma, abre tu regalo. –le pidió a la rubia.
Dominique abrió con cuidado la bolsa y sonrió al ver el contenido, era la primera edición de Chess, pasta dura con solapas e imágenes a color en cada inicio de capítulo. Ella solo había podido conseguir la segunda edición, la que estaba sosteniendo en sus manos en ese momento era imposible de conseguir desde que había salido la tercer edición. Se giró emocionada hacia Ezra, pero esta la detuvo y le dijo que la mejor parte estaba en el interior y al abrirlo se encontró con el autógrafo de Lili y una dedicatoria para ella. Sin poder contenerse y aun sosteniendo el libro se lanzó sobre la directora haciendo que se acercara a ella más de lo debido, de alguna manera logró mantenerse a una distancia aceptable con la rubia colgando de su cuello, su corazón acelerado y un poco nerviosa por la cercanía.
–De nada. –dijo Ezra mientras veía que Lili le sonreía de manera sugerente, esto provocó que se sonrojara.
Dominique reaccionó y se separó de ella rápido disculpándose, se había dejado llevar por la emoción, vio que la mayoría seguía viendo la pantalla y debatiendo sobre la misma, sólo Dexter, Jessica y Lili les habían estaba prestando atención. Cuando vio a la escritora sonreír se acercó a ella para intentar entablar una conversación, mientras Ezra se recargaba en la pared suspirando, sus palpitaciones parecían estarse normalizando, vio a su amiga hablando con la madre de su hijo y luego le prestó atención a Yunuen, quien no se veía para nada feliz.

La editora de Lilibeth había hecho que quitaran la película, con el argumento de que la escritora tenía mucho trabajo que hacer, a pesar de las quejas del equipo de Ezra terminaron poniendo el cortometraje. Quedaron satisfechos con el resultado final, pero no con la duración del proyecto –eso significaba que les iban a pagar menos– aun así no hubo mucho revuelo ya que la directora les habló de su nueva idea, en esta ocasión sería una obra de teatro. Caroline y Dexter no iban a participar, ya que pronto debían irse de viaje y no estaban seguros de cuánto les tomaría el rodaje de su película. Poco a poco empezaron a dejarla sola, hasta que solo quedaban Jessica, Dominique, Yunuen y Lili.
Desde que la maquillista había logrado obtener la atención de su escritora favorita no había parado de hablar, a Lili lejos de molestarle la situación le divertía, sobre todo por los gestos de su editora. Por otro lado su amiga directora la observaba con una expresión indescifrable y eso también le gustaba. Yunuen miraba su reloj cada cierto tiempo y se lo señalaba a Lilibeth indicándole que era hora de irse, pero ya casi tenían una hora de esa manera.
Jessica se había acerco a Ezra con la intención de hablar sobre el festival del fin de semana, pero noto a su amiga distraída y bastante seria, algo que no era usual en ella cuando no estaba trabajando.
–¿Ocurre algo? –le pregunto Jessica sacándola de sus pensamientos– ¿Kirby te dejo adolorida con su efusiva muestra de afecto?
–No. –se frotó el cuello– Quizás un poco, imaginé que me daría un abrazo, no que se colgara de mí. –vio a la rubia hablando con Lili y se dio cuenta que la maquillista no solo era más alta que ella, si no también más que su amiga escritora.
–Yo tampoco lo imagine, no es una persona muy física. –cambio su tono de voz a uno más juguetón– Pero tu mi querida amiga, sí que sabes cómo cortejar a una mujer.
Fulminó a su amiga con la mirada– Yo no estaba intentando hacer eso, solo era un agradecimiento porque confía en mí lo suficiente para dejarme a su hijo.
–Claro. –dijo Jess con un tono de burla.
–Liv… –Yunuen le hablo a Lili con un tono de súplica que llamó la atención de todos los presentes– Estas muy retrasada con el trabajo, y tenemos una fecha de entrega.
–Lo lamento. –Lilibeth se acercó a ella– Tienes razón. –su editora más que molesta parecía frustrada, y le pareció que era el momento indicado para dejar de torturarla, aunque si estaba disfrutando de la plática sobre libros con Dominique– La verdad es que lo que te pase es solo el 50% de lo que llevo escrito.
Yunuen se quedó varios segundos viendo a la mujer frente a ella intentando procesar lo que le acababa de decir– ¡¿Qué?!
–Que llevo bastante adelantado, voy a tenerlo listo antes de la fecha límite al ritmo que voy. –comentó la escritora con una gran sonrisa esperando la reacción de su editora que sabía no sería afectuosa. 
Yunuen cubrió su rostro con sus manos y soltó un fuerte bufido en un intento por reprimir un grito, dejó caer sus brazos a los costados, fulminó a su escritora con la mirada y sin decir una sola palabra salió de la casa de la directora. Lilibeth se quedó mirando hacia la puerta de salida sin entender que había pasado porque aquel no era ninguno de los escenarios que había formulado en su mente. Muchas veces ya le había hecho eso –aunque era la primera vez que se lo confesaba– y cuando le mandaba un milagroso e inesperado adelanto de 4 o 5 capítulos que eran imposibles de tener de un día para otro ella se limitaba a golpearla –sin lastimarla– en su hombro. Pero esta vez las cosas no habían salido como siempre.
–Esto se ve como un divorcio. –comentó Jessica.
Lili la vio con una expresión de angustia y se despidió rápidamente sin esperar respuesta para ir detrás de su editora, con la esperanza de que no estuviera tan molesta como parecía.
–¿Ellas son pareja? –preguntó Dominique.
–No. –Ezra suspiro.
–Por un momento creí que sí. –comentó la rubia– Y comenzaba a sentirme mal por monopolizarla.
–No te preocupes por eso, y si Lili se queda sin editora lo tendrá merecido. –Jess observó la pantalla de su celular– Después de todo se la pasa torturando a Yunuen.
–¿Hora de irse? –preguntó Ezra ya que su amiga tecleaba algo en su móvil.
–Sí, Desmond dice que ya está lista la cena. –vio a su alumna– Vamos.
Dominique se puso frente a Ezra y le dio otro abrazo– Gracias por la invitación y el regalo, Ezra.

Aquella era la primera vez que la maquillista se refería a ella por su nombre y por alguna razón se había emocionado y no pudo evitar externarlo con una sonrisa, su amiga también se despidió de ella, las acompañó a la puerta y las vio subir al auto. Ezra se quedó algunos segundos recargada en el marco de madera con la mirada perdida y pensando en su día. Cerro la puerta, camino hasta el sofá frente a la televisión y se dejó caer en él. Encendió la pantalla y comenzó a cambiar de canales hasta que le llamó la atención Bruce Campbell en acción con su mano sierra eléctrica, sonrió y decidió que lo dejaría ahí, después de todo Ash vs evil dead le había gustado desde su estreno el año anterior. Cuando mostraron algunas escenas de la película de Evil dead recordó lo que había dicho Dominique horas atrás sobre el remake, entonces suspiró pesadamente al rememorar el contacto físico que había tenido con la chica y frunció el ceño, en aquel momento sintió algo que le parecía familiar, pero no quería pensar demasiado en ello, Dominique era un persona con la quizás no volvería a hablar luego de un tiempo, y aun si aceptaba su propuesta de trabajar juntas su relación sería únicamente laboral…

Arte y música capitulo 09

-9-

Maki se dejó caer sobre el sofá de la oficina de su padre, su turno había acabado ya pero el Dr. Nishikino le pidió que esperase a que terminara su junta con el resto de los directivos del hospital. Su padre además de ser el jefe de todos, era el dueño, y aún así no podía suspender la reunión para ir con su esposa e hija a su comida familiar de la semana. La pelirroja sintió su estómago gruñir y se preguntó que estaría preparando Nico en ese momento. Soltó un pesado suspiro y pasó su mirada por la oficina de su padre. En uno de los libreros del lugar, vio varios marcos con fotos, en todas aparecía ella, en dos con sus padres –una cuando era pequeña y la otra al recibir su certificado de la universidad– se puso de pie y tomó una donde salía en su primer competencia de piano. La maestra de música que tuvo en ese entonces, le dijo desde el inicio de sus lecciones que tenía mucho potencial y que estaba algo decepcionada de que eso se desperdiciara, ya que no tendría una carrera musical. Maki era la más decepcionada al respecto, pero es algo que sabía desde pequeña, pues ella se convertiría en doctora. Antes de aprender a tocar el piano Maki estuvo de acuerdo con eso, sobre todo porque admiraba el trabajo de sus padres, pero una vez que logró completar su primera sonata en un piano, comenzó a odiar la idea de no poder ser libre de elegir lo que quería. La puerta se abrió y al ver a su madre entrar dejó la foto en su lugar.
–¿Ya vamos a comer? –preguntó la pelirroja acercándose a la mujer de la cual heredó todos sus rasgos físicos.
–Sí, pero solo seremos nosotras. –respondió su madre dedicándole una sonrisa nerviosa.
–¿Pasa algo con papá?
–La junta va para largo, me dijo que mejor fuéramos sin él, porque no tiene hora de salida.
–Oh… –Maki bajó la mirada, era algo preocupante esa información ya que sabía que gran parte de lo que hablarían en dicha junta, tenía que ver con cierta pintura que ahora se encontraba resguardada por la policía, como evidencia de un posible delito. –¿Deberíamos ir sin él? –preguntó– ¿O lo posponemos para otro día?
–Ummm… –la señora Nishikino lo meditó unos segundos– ¿No es posible hacer las dos cosas? Sería un buen momento de esos madre e hija.
Maki sonrió, asintió con la cabeza y caminó fuera de la oficina siguiendo a su madre.

La pelirroja cerró de un portazo su auto y se encaminó a la entrada del edificio donde vivía, estaba de malhumor. La agradable conversación que había tenido con su madre se fue al demonio cuando ella mencionó la palabra "pretendiente". Ni siquiera comenzaba su especialidad y ahora resulta que sus padres ya tenían una lista con nombres de posibles candidatos para esposo de su hija. ¡¿En qué siglo se supone que estaban?! Gruñó al recordar que eso no importaba, en su país aún era algo común, que se hacía sobre todo en familias acomodadas como la de ella. Se detuvo para verificar si no tenía correspondencia en su buzón, cuando de pronto fue embestida y casi derribada por alguien.
–¡Maki-nyan! –dijo animadamente la chica que la estrujaba.
–¡Rin-chan! –habló una segunda persona, a la que ella reconoció como su amiga Hanayo.
–Deja a Maki-chan, debe estar cansada luego del trabajo.
–Solo la estoy saludando.
–Y d-dejando sin aire... –agregó la doctora haciendo lo posible por respirar.
–Lo siento. –se disculpó la pelinaranja mientras la soltaba– Es que ha pasado mucho desde la última vez que te vimos –aquello era verdad. Sus amigas Rin y Hanayo fueron quienes le recomendaron aquel lugar, vivían juntas en un departamento del primer piso. El primer y segundo piso de aquel lugar tenía departamentos más amplios, con dos habitaciones cada uno, mientras que en los 3 pisos restantes eran como el suyo.
–Supongo que todas hemos estado ocupadas. –justificó Maki.
–Pues sí pero, no creo que eso sea excusa. –comentó Hanayo mientras se acomodaba las gafas– Vives solo unos cuantos pisos arriba...
–Bueno, aunque prácticamente solo llego a dormir ahí. –dijo en seguida la pelirroja en un intento porque su amiga se sintiera mejor.
–Y a comer supongo. –agregó alegre Rin.
Maki se sonrojó al recordar que los últimos días estuvo comiendo o cenando con Nico. La artista había acordado con la pelirroja darle de comer a cambio de que tocara para ella de vez en cuando, la doctora aceptó teniendo muy en cuenta que a veces simplemente no tenía tiempo de cocinar y terminaba mal pasándose. Sabía que a la larga eso le traería consecuencias en el hospital, asi que vio aquel ofrecimiento como una oportunidad… en más de un sentido.
–¿Cómo va todo en el trabajo? –preguntó rápidamente intentado cambiar el tema.
–¡Oh, muy bien! –respondió en seguida Rin, ella acababa de entrar a un instituto como maestra de educación física– Mis alumnos son bastante buenos. –la joven de cabello corto había sido deportista, yendo a varias competencias de carreras de obstáculos y siempre logrando subirse al podio, pero su carrera terminó un año atrás a causa de un accidente que sufrió al colisionar con otra corredora, Rin llevándose la peor parte. A pesar de ello, el doctor le dijo en ese entonces que en cuanto su lesión sanara podría volver a correr. Sin embargo, la pelinaranja que ya tenía un tiempo con la idea de ser educadora, decidió que al sanar no volvería a competir, y así dio por terminada aquella etapa de su vida para comenzar una nueva, incluso comenzó a vivir con Hanayo.
–Es bueno saberlo, solo espero que no intentes asesinarlos como a mí... –comentó Maki recordando el abrazo que recibió de la alegre chica minutos antes.
–Claro que no.
–¿Y tú Hanayo?
–Bien, esta semana la tenemos libre Tsubasa-san y yo.
–Ser manager deja a Kayo-chin muy poco tiempo. –se quejó Rin.
–Eso es por la gran popularidad que tiene Tsubasa.
Maki vio a sus amigas hablando entre ellas mientras su cerebro procesaba la información. Sabía que su amiga era manager de una cantante bastante conocida, pero nunca le había preguntado su nombre– ¿Tsubasa... Kira? –preguntó al fin, recordando el nombre que Nozomi dijo el día anterior.
–¡Sí! –exclamó con orgullo Hanayo– ¿No te lo dije antes?
Maki negó con la cabeza mientras recordaba que Tsubasa Kira era la ex –según la astrónoma– de Nico-chan, aquel pensamiento la irrito más de lo que ya estaba, por lo que decidió despedirse de sus amigas y subir a su piso.
Al llegar vio a su –querida– vecina hablando con un chico pelinegro al cual identifico como uno de "los Nico", intentó recordar los nombres que la artista mencionó por Facebook y concluyó que debía ser Kotaro. Al llegar a la puerta de su departamento atrajo la atención de los hermanos. La pelinegra en ese momento le daba una espátula rota a su hermano y entonces Maki recordó la manera en la que Nico se lastimó la mano tiempo atrás, por lo que caminó rápidamente hacia ellos, y para sorpresa de los hermanos Yazawa, la pelirroja tomó a la artista por los hombros para examinarla detenidamente.
–¿M-Maki-chan? –la llamó Nico. Estaba confundida por el comportamiento de la doctora, y algo nerviosa por la sonrisa burlona que se formó en el rostro de su hermano al ver tal escena, al parecer no le hizo nada bien que le presentara a Nozomi...
–L-lo siento. –dijo la pelirroja soltándola al darse cuenta de lo que había hecho– Es que eres algo torpe. –comentó apresuradamente– y creí que habías roto la espátula igual que la última vez.
Nico frunció el ceño– No soy torpe.
Kotaro se rió distrayendo a la posible pareja y solo le mostró la espátula rota a su hermana– ¿Una? –fue todo lo que el chico dijo intentando contener su risa. Estaba recordando lo que Nozomi le contó en la última exhibición, antes de fugarse con cierta rubia. Él y sus hermanas apostaron –solo basándose en lo que la amiga de su hermana mayor les dijo– a ver cuánto tiempo tardaría en suceder algo entre ambas. Desde aquel día la astrónoma les contaba los detalles de la situación y parecía ser que Kotaro iba ganando.
–Mejor trae dos... –dijo Nico extendiéndole una tarjeta bancaria.
–Ok. –dijo el joven antes de retirarse.
–¿Cómo se rompió? –preguntó Maki.
La artista suspiró e hizo un gesto invitandole a pasar a su departamento. Al entrar, Maki se topó con el cuerpo del delito. Lo que parecía ser el más reciente trabajo de su vecina, se encontraba en el suelo entre hojas de periódico brutalmente asesinado, e incluso el caballete había resultado herido. La pelirroja pasó sus dejos por la laceración que tenía la madera y luego volteó a mirar a Nico. Esta comentó que quizás estaba un poco frustrada por que no lograba expresar lo que quería.
–¿Un poco? –preguntó la doctora– ¿Es referente a los poemas?
La artista tomó su laptop y se la mostró a Maki, en la pantalla se veía un archivo abierto el cual tenía aquellos molestos versos escritos en él, entonces se dio cuenta del problema. En una ocasión la bajita le contó que tenía problemas para expresar el sentimiento de amor en su arte, ya que era algo que no creía haber sentido antes. Aquello le parecía bien para una canción, por lo que le pidió a la artista que le enviara ese archivo y esta accedió de inmediato. Le dijo que le haría algunas modificaciones y encontraría la manera para que fuera capaz de pintar acerca de él, y sin esperar a que la pelinegra dijese palabra alguna, se dio la vuelta y salió del lugar.

Kotori le dio un sorbo al té que Nico le ofreció, mientras observaba desde uno de los banquitos de la barra que su amiga usaba de comedor. Vio como la artista sonreía, luego dejó su lápiz pastel graso con el resto y se puso de pie para estirarse. Había terminado la pintura que tenía empezada cuando la diseñadora llegó, ésta se levantó y caminó hacia la pelinegra para poder apreciar mejor el cuadro. Luego de examinarlo con detenimiento y concluir que era "hermoso", pasó su mirada por el resto de los cuadros que Nico tenía acomodados en una esquina del departamento, su amiga estaba avanzando más rápido de lo acostumbrado. Pensó en las dos exhibiciones seguidas que tuvo recientemente, con tan poco espacio de tiempo entre una y otra, le sorprendía bastante que a esas alturas aún tuviese inspiración para seguir produciendo obras. Lo normal en Nico era tener solo dos o tres exhibiciones al año, ya que luego sufría de largos periodos de bloqueo en los que de verdad se volvía una hikikomori y no había quien pudiese sacarla de ese estado, hasta que la inspiración simplemente volvía a ella. Por lo mismo Kotori al inicio dudó en hablarle a su amiga de la propuesta de Umi.
–Estás demasiado tranquila Nico-chan. –comentó la castaña.
–¿Con respecto a qué? –preguntó la artista mientras caminaba hacia el refrigerador.
–A la fiesta, antes te ponías histérica cuando Nozomi las proponía y eso que solo éramos nosotras tres, así que me sorprende que ahora siendo más personas estés tan tranquila, pintando como si nada.
La pelinegra tomó un vaso de cristal y se sirvió leche de fresa –Luego de tantos años siendo amigas de Nozomi, tú bien deberías saber que no tiene caso llevarle la contraria. –guardó de nuevo el cartón con leche y cerró la puerta de la nevera– Al final ella siempre hace lo que quiere.
Kotori estaba de acuerdo con Nico en eso, pero presentía que no era la razón por la cual su amiga se encontraba tan calmada, así que decidió tantear un poco más el terreno, muy al estilo de la pelimorada.
–¿Es por Kira-san?
–¿Ah? –el semblante de la artista mostraba confusión– ¿Qué tiene que ver Tsubasa en esto?
Nico se había referido a la artista por su nombre, aquello le pareció bastante interesante a la castaña, pues aunque sabía que ambas se conocían –incluso muchos años antes de conocerla a ella–, no tenía idea del grado de confianza que pudiese existir entre ese par, y ahora sentía curiosidad y una fuerte necesidad de hacerle una llamada a la astrónoma.
–Creí que por eso estabas tranquila, porque ella vendrá.
–No… yo… –miró el reloj calculando cuánto tardaría Maki en llegar a casa, quería verla…
–¿Qué ocurre Nico-chan? –preguntó Kotori ahora algo preocupada.
La artista suspiró mientras le daba vueltas al vaso entre sus manos– No he visto a Maki-chan últimamente… –confesó mientras levantaba la mirada, y aunque la expresión de Kotori era normal, pudo ver cierto brillo de diversión en sus ojos, que le hizo recordar cuando Eli no tardó ni cinco segundos en echarla de cabeza con Nozomi el día que dejó dormir a su pelirroja vecina en su departamento– ¡No! ¡Definitivamente no! –exclamó Nico provocando que la diseñadora diera un respingo– ¡No puedes decirle a Nozomi que extraño a Maki-chan!
–¿La extrañas? –preguntó la castaña con cierta emoción que por supuesto no pasó desapercibida por Nico, haciéndole ver la mala elección de sus palabras.
La artista se llevó las manos al rostro, impidiéndole a Kotori disfrutar completamente de la imagen avergonzada de su amiga, seguro Nozomi la envidiaría por eso…

Para la noche de ese viernes, Nico llevaba ya dos cuadros, pero continuaba preocupada por Maki, no se había asomado por el departamento de la bajita desde el día en que se ofreció a ayudarla. Y realmente ella tampoco había hecho el intento de ir a verla, pero el motivo era que tenía mucho trabajo por hacer, aunque ya tenía un buen avance, las pinturas de aquellos poemas le estaban tomando más tiempo de lo usual, pues solía ser más rápida al pintar lo que a ella se le ocurría o cuando su vecina tocaba. Sus pensamientos se fueron otra vez con la pelirroja y se reprendió a sí misma, necesitaba concentrarse en lo que debía que hacer. ¡Pero es que ni siquiera ha venido a comer o cenar! Gritó en su mente. Solo se estresaba pensando en lo mismo, suspiró y vio el lienzo frente a ella, su obra estaba al 48% y no creía ser capaz de avanzar mucho si no veía pronto a Maki. Sus mejillas se pusieron rojas recordando lo sucedido unas horas atrás; le había expresado sin pensar aquello a Kotori, si bien su amiga no se burló de ella como hubiese hecho Nozomi, al notar ese brillo de diversión en sus ojos, tuvo que amenazarla con dejar botado el trabajo de su querida Umi-chan, y así esta prometió no comentarle nada a la astróma.
Nico le creía, confiaba en ella, sabía que el amor que sentía por su querida escritora era más fuerte a las ganas de hacerle bullying junto a Nozomi. O al menos eso es lo que esperaba...
El timbre de su casa sonó y vio la hora en el reloj, faltaba poco para que el Sol terminara de ocultarse, así que no tenía idea de quién pudiese estar visitándola en ese momento. Al abrir la puerta se topó con la doctora, esta le sonreía, se veía bastante feliz.
–Maki-chan. –volteó a ver su nevera y recordó lo que había en ella– ¿Quieres cenar?
La pelirroja no contestó, solo hizo a un lado a Nico entrando en su departamento, tomó la libreta de bocetos de la bajita y su estuche de colores, entonces se acercó a ella, agarró su mano y dijo –Quiero que vengas conmigo.
La pelinegra sintió el calor apoderándose de su rostro y se dejó arrastrar por su vecina al departamento de esta. Tomó asiento como Maki se lo pidió mientras ella ocupaba su lugar frente al piano.
–Como quería que fuese una sorpresa, la compuse en mi computadora. –La doctora en su habitación tenía una pc y todo lo necesario para componer, contaba con un teclado musical y un buen par de audífonos para no molestar a sus vecinos– Espero que me salga bien a la primera porque no he practicado mucho. –colocó las partituras frente a ella.
Acto seguido comenzó a tocar, la sonata no tardó mucho en verse acompañada por la voz de la pelirroja. Nico abrió rápidamente su libreta y tomó el primer color que le vino a la mente, aquello era perfecto, la manera más rápida en la que Nico podía trabajar era con el piano de Maki. Definitivamente resultaba muy diferente a cuando lo hacía por sí sola. Escuchar a su vecina le daba una visión mucho más clara de lo que quería. La artista cambiaba y garabateaba con diferentes colores conforme la sonata avanzaba, sabía que no debía molestar a Maki siempre y ya suficiente tiempo le había quitado componiendo esa canción. Así que haría lo posible por captar lo más que pudiese la imagen que en ese momento tenía en su cabeza, con los materiales que había a la mano.
Una vez que la doctora terminó de tocar, notó que Nico seguía ocupada dibujando, por lo que repitió la melodía, pero esta vez no cantó, la pelinegra estaba tan concentrada que dudaba que captara algo más que no fuese la sonata. Al finalizar, la artista se puso de pie para presumirle su creación a Maki, esta la aprobó intentando no alimentar mucho el ego de Nico, ya que era consciente de lo insoportable que se volvía.
–¿Ahora sí quieres algo de comer? –preguntó la artista luego de fanfarronear un poco.
La pelirroja dejó escapar un bostezo y miró el reloj, le pareció que aún era buena hora, pero se sentía bastante cansada y sin apetito– No, creo que mejor iré a la cama, debo recargar energía. Mañana tengo que trabajar temprano y por la noche es... tu fiesta.
–¿Mi fiesta? –preguntó Nico mientras caminaba hacia la puerta. Ella no lo consideraba de esa manera, prácticamente la habían obligado a dar su casa para la reunión. –En realidad es fiesta de Nozomi.
–Pues será en tu casa.
–En contra de mi voluntad... –le recordó a su vecina. Abrió la puerta y ambas salieron al pasillo.
–Bueno… eso es verdad, pero al final serás la anfitriona y eso lo vuelve tu fiesta.
Nico pensaba contestar algo, sin embargo, un escalofrió le recorrió la columna vertebral y como reacción se giró en dirección al edificio que estaba frente al de ellas. No se veía nada fuera de lo normal pero, por un momento sintió como si alguien la estuviese observando.
–¿Pasa algo? –preguntó la doctora.
–No, solo… –hizo una pausa no sabiendo que contestar– Creo que también debería irme a descansar.
–Muy bien. –comentó Maki mientras volvía a su departamento y antes de entrar se despidió– Entonces, nos vemos mañana.

Nico asintió con la cabeza y vio a la pelirroja cerrar la puerta, entonces volvió su atención al frente, observando con detenimiento el otro edificio. Al no ver nada raro regresó a su hogar, aún con el presentimiento de que algo no andaba bien…

miércoles, 26 de abril de 2017

Arte y música capitulo 08

-8-

Nico deslizó sobre el lienzo uno de sus lápices de pastel graso. Para las ilustraciones de los poemas, la artista había decidido usar otra técnica. Claro que primero, hizo una muestra para enseñársela a Umi, quien quedó encantada, sobre todo porque con ella se podía ser muchísimo más detallista. Por otra parte, Maki llevaba ya varios días sin tocar el piano, específicamente desde que la ayudó a terminar su cuadro para la exposición. Pero era mejor así, pues no se distraería pintando cosas que no debía y no quería dejar a un lado el trabajo que Umi le ofreció, por el piano de la doctora. El timbre sonó, y Nico consultó la hora en el reloj ubicado en la cocina y en seguida suspendió lo que hacía para abrir la puerta.
Maki venía llegando del hospital, por fin le rotaron el turno y ahora le tocaba trabajar por las mañanas. Ese día en cuanto llegó a su edificio –más concretamente a su piso– se dirigió al departamento de la artista y cuando esta le abrió le dedicó su mejor sonrisa. La pelinegra le había salvado la vida. Luego del análisis químico del cuadro, se descubrió que efectivamente fue pintado con arsénico. Además de eso, sea abrió una investigación, ya que se creía que el cuadro fue dado con la intención de  hacerle daño al director del hospital y por ello la pelirroja sentía que le debía mucho a la artista.
–Hola. –saludó Nico y se hizo a un lado para dejar pasar a la doctora– ¿Y cuál fue el resultado?
–Positivo. –respondió Maki mientras observaba el cuadro empezado.
–Nozomi y Eli me llamaron paranoica. –cruzó sus brazos sobre su pecho y sonrió satisfecha con el resultado– Pero yo sabía que estaba en lo correcto.
–Yo... quisiera agradecerte de alguna manera. –tomó un mechón de su cabello y comenzó a jugar con el– Quizá si te invito a algún lugar…
Nico estaba por cerrar la puerta, mientras prestaba atención a lo que decía Maki, pero una molestosa voz se lo impidió. La artista cerró los ojos y soltó un pesado suspiro mezclado con una maldición.
–Hola Nicochi. –dijo la astrónoma sonriendo y después posó su mirada en la doctora– Maki-chan.
–To… –la pelirroja recordó la conversación que habían tenido –si es que así se le podía llamar– en Facebook el día anterior y se corrigió– Nozomi.
–¿Has venido a confirmar tu participación a la fiesta del sábado? –la astrónoma estaba segura de que ese no era el motivo por el cual la pelirroja se encontraba en casa de su amiga pero, ya estando ahí, aprovecharía para ejercer un poco de presión en la joven y así lograr su objetivo. Luego de la conversación –¡acoso!– en Facebook, Nico había llamado por teléfono a su amiga astrónoma, creyéndo que podría negociar con ella de alguna manera, para que esa fiesta no se realizara pero, lo único que logró fue posponer la fecha para el fin de semana, en lugar de ese día. Y Nozomi se había encargado ya de avisar al resto del grupo sobre el cambio de planes.
–No creo poder el domingo, tengo turno temprano.
–¿En serio? –Nozomi hizo una expresión de falsa –al menos para Nico– decepción– Es una pena, habría sido genial que nos acompañaras, así hubieras podido divertirte con todas.
–Uhmm… –fue todo lo que salió de los labios de Maki.
–Kotori vendrá con sus amigas –le comentó a Nico– Creo que ya conoces a las ambas.
Nico puso una cara de fastidio que no pasó por alto para ninguna de las otras dos en el lugar– ¿Sonoda-san y Kousaka-san?
–Sí –respondió en seguida la astrónoma– y Kousaka san vendrá acompañada de una vieja conocida tuya Nicochi.
–¿Ah sí? –preguntó la artista con nulo interés, pensando en que ya era demasiada gente la que entraría a su casa y eso definitivamente no le agradaba para nada.
–Kira-san.
Al escuchar aquel nombre, de inmediato levantó su rostro y buscó en el de su amiga algún rastro de estar mintiendo, pero no fue así. Nico había conocido a Tsubasa en un evento de Idols muchos años atrás, aquella mujer fue el objetivo y meta de la pelinegra en sus tiempos de instituto. Aún cuando su sueño se fue por el desagüe y se encontraba desconectada de aquel mundo, seguía sintiendo un poco de admiración –y celos también– de que Tsubasa Kira fuese una de las figuras más populares de Japón, aún cuando ya no era idol –pues había pasado el límite de edad permitida para serlo– pero sí como una prolífica cantante y compositora. Si Nico sabía todo eso, es porque al salir a la calle con frecuencia veía anuncios de sus conciertos, giras y nuevos discos, era tan famosa que resultaba imposible no conocerla.
–¿Por qué? –preguntó Nico.
–Porque se acuerda de tí. Dijo que tenías mucho potencial, cuando Kotori invitó a Kousaka-san, ella estaba con Kira-san y reconoció tu nombre en seguida, así que de verdad debíste dejar una muy buena impresión en ella. Al parecer ha estado al tanto de tu carrera como artista.
Las mejillas de la pelinegra se pusieron rojas y sus ojos adquirieron un brillo que no conocía cierta doctora, quien sólo se había limitado a observar a las dos mujeres mayores que ella. A Maki no le agradó para nada la reacción de Nico, lo tenía escrito en todo el rostro y aquella revelación sólo hizo que Nozomi lanzara un grito de victoria en su mente.
–C-creo que yo también voy a venir después de todo...
Ahora la astrónoma estaba que se retorcía de felicidad internamente, había logrado su cometido con éxito, daba gracias de haber calculado bien el avance que ese par tenía o no hubiese sido posible aquel resultado. Vió que su amiga seguía en su propio mundo, ya pasando el momento de felicidad en ella y ahora dando paso a la nostálgia por recordar sus años de idol, por lo que la dejó estar y decidió fastidiar un poco a la doctora.
–¿Y qué sucede con el trabajo?
–Creo que puedo cambiar mi descanso para no tener problemas. –respondió en seguida Maki, en un tono de voz con el que pretendía no darle importancia al asunto.
–Ya veo, creí que tenía que ver con el hecho de que vendrá la ex de Nicochi. –Aquello no era cierto pero, Nozomi ansiaba ver la expresión de la pelirroja y por supuesto, no la decepcionó, era una mezcla de sorpresa y molestia. Ese día se había convertido en el favorito de la astrónoma en lo que iba del año.
Nico continuaba sumergida en sus pensamientos, ¿dónde entrarían tantas personas? Además, salvo por los cuatro banquitos que tenía en la barra de la cocina –más el que usaba para trabajar y que era más bajo que los otros– no contaba con suficientes asientos. Tenía sentimientos encontrados, por un lado quería volver a ver a la ex idol y por otro deseaba lo contrario porque era un recordatorio. Sintió una punzada en su rodilla. Igual que cuando se había encontrado con Kotori y sus amigas. Probablemente aquella reunión no fuese tan buena idea.
–¿Nico-chan? –La voz de Maki le sacó de sus pensamientos.
–¿Si? –preguntó la artista.
–¿Te sientes bien? –la pelirroja notó la expresión de dolor que Nico hizo cuando sintió el breve malestar en su rodilla.
–Sí... no te preocupes.
Nozomi suspiró, su querida amiga le cortó la diversión, aunque también le resultaba interesante ver lo pendiente que estaba la doctora de la bajita. Ya se divertiría con esta información el fin de semana.

Era mitad de semana, cuando Maki se dió cuenta de que tenía un... ligero problema. Se encontraba de pie en el pasillo de materiales de arte, lo único que quería tomar de ahí era un G pen, que planeaba usar pronto–para componer una nueva melodía que le rondaba en la cabeza– aunque no era tan necesaria. Pero a la doctora le gustaba escribir con ella, sobre todo por la forma que adquiría su letra gracias a ese tipo de plumilla. Ese no era el problema. Sino que unos niños que estuvieron jugando antes de que la pelirroja se pasara por ahí, dejaron tiradas varias cosas en el piso, cuando Maki llegó a esa área, sin querer pisó algunos tubos de óleo, el suelo y las estanterías se habían manchado y el penetrante olor de la pintura, le resultó familiar y reconfortante. El motivo por el que le parecía así, era el verdadero problema... Aquel, resultaba ser el olor permanente de su vecina. De alguna manera –y sin que ella se diese cuenta hasta ese momento– se había vuelto su aroma favorito.
Sus mejillas, e incluso sus orejas se tiñeron de un intenso rojo al aceptar mentalmente ese hecho. Sacudió su cabeza y haciendo uso de toda su fuerza de voluntad para no aspirar la esencia de manera indiscreta –y que la gente la mirase como si fuera una especie de drogadicta– avanzó hacia su objetivo con el paso más firme que pudo e ignorando el desorden, tomó un paquete de plumillas y salió de aquel pasillo.

Cuando llegó a su departamento, le dio una rápida mirada a la puerta de su vecina. Se sentía tentada en pasar a saludarla, pero se resistió a hacerlo. Metió su llave en la cerradura de la puerta de su hogar y fue entonces que se dio cuenta que estaba abierta. Entró con cautela y con la mirada escaneo el lugar. Soltó un pesado suspiro al darse cuenta de que no había nadie en el departamento, por un momento creyó que su madre decidió hacerle una visita sorpresa. Aunque al parecer, lo que sucedió fue que por la mañana se encontraba bastante dormida aún para esas horas, tanto que olvidó ponerle llave a la puerta. Se sintió afortunada de vivir en un barrio tranquilo, quizás en algún otro lugar hubiese encontrado su hogar vacío.
Siguió avanzando y observó su piano, al que ya empezaba a acumulársele polvo. Habían sido días pesados para ella, con demasiado trabajo en el hospital y al llegar a casa procuraba avanzar con su tesis, para luego de medio dormir repetir la rutina. Se acercó y presionó algunas teclas sin ningún orden en específico, lo meditó unos segundos antes de sentarse frente al instrumento. Comenzó a tocar una sonata que inició lenta, melancólica pero, agradable. Y poco a poco fue aumentando la velocidad, intentado con ello liberar su estrés.

Nico estaba detallando su cuadro con su pastel graso –o crayola como la había llamado despectivamente Nozomi para hacerla enojar– hizo un puchero al recordar las burlas de su amiga astrónoma. Los lápices de pastel no eran crayolas, ni material artístico destinado a niños, el mismo Pablo Picasso –ese famoso pintor de 12 nombres– solía usarlos para realizar sus obras. Humedeció un pincel con esencia de trementina y lo pasó por ciertas zonas de la pintura para darle un efecto de difuminación, y que quedara mejor con su visión. Una vez satisfecha no tuvo la paciencia para esperar que secara por sí misma, así que tomó su máscara respiradora con doble filtro y luego de colocársela le roció spray para fijar la pintura. Estaba tan concentrada en lo suyo que no captó al principio el sonido del piano, pero cuando lo hizo y la imagen mental de una increíble pintura apareció en su cabeza, maldijo a su vecina.
La artista simplemente arrojó a cualquier sitio el spray y salió de su departamento. Sin tocar el timbre –o aviso alguno– abrió la puerta de la pelirroja e irrumpió en el lugar. Maki dejó de tocar y casi saltó en su sitio al ver a Nico con la máscara puesta, e inmediatamente se le vino a la mente un letrero que advertía de riesgo biológico. La pelinegra se acercó a ella.
–Maki-chan… –su voz era poco reconocible debido a que estaba cubierta y tampoco pudo descifrar muy bien el tono en el que le hablaba.
–¿N-Nico-chan? –preguntó un poco temerosa.
–¿Por qué me haces eso? –soltó de repente retirándose la máscara de la cara.
–¡¿Ah?!
–Estoy trabajando en eso de los poemas y tú… –La bajita se notaba bastante alterada.
–¿Yo? –preguntó la doctora intentado comprender lo que su vecina trataba de decirle.
–¡Tú decides que es el mejor momento para empezar a tocar distrayéndome de mi trabajo actual!
–¿Lo siento? –la pelirroja no estaba segura de por qué, pero eso y en ese tono, salió de su boca.
–¡Maldición Maki-chan! –gritó Nico exasperada y salió del lugar.
La doctora parpadeo confundida mientras observaba la puerta de su hogar abierta. Escuchó ruidos en el departamento de junto y al poco rato la artista volvía a entrar a su hogar con un maletín, un lienzo y su caballete –de alguna manera había logrado llevar todo en una sóla vuelta– entonces se imaginó lo que seguía. La enana iba a pedirle que volviese a tocar hasta terminar su cuadro. Y así fue, aunque la doctora no lo aceptó así como así, tuvieron un largo “debate” del cual la artista salió victoriosa. Maki no quería admitirlo pero la dejó ganar para así poder pasar algo de tiempo con ella. Con su horario en el hospital y estar trabajando en su tesis, rara vez le quedaba tiempo para nada más, y era por lo mismo que casi no tenía amigos, aunque eso no le preocupaba, se hallaba cómoda con cómo era su vida. Bueno, o eso fue así antes de que se mudara y apareciera cierta pelinegra frente a su departamento exigiéndole que tocara para ella.
Se preguntaba si para Nico, su aparición en aquel edificio también había logrado cambiar algo.

Ella no lo sabía pero, para la artista su presencia alteró algo en su vida, ahora era capaz de volver a escuchar música sin sentirse mal y volvía a ser una fuente de inspiración y aunque la pelinegra no le daba importancia a ese hecho, Nozomi y Kotori sí lo hacían. Por eso es que empezaban a apreciar a la doctora y a querer incluirla en su círculo, en un inicio en un plan de amistad, pero luego de ver la interacción de ambas una nueva idea surgió y era ese el principal objetivo de la fiesta que tendrían en unos días.

Arte y música capitulo 7.5

EXTRA: Escena eliminada del capítulo 07.

Nico y Maki habían sacado ya el cuadro –envuelto y seguro– del departamento y metido en el auto de la pelirroja, la artista la cuestionó sobre el origen de este y ella le repitió de nuevo la misma historia, que fue un regalo de su padre. Nico dudaba que el señor Nishikino le hubiese dado a su hija algo tan peligroso a propósito. Cuando regresaron a su piso la pelinegra invitó a su vecina a pasar –recordando lo que preparó antes– Maki se quitó sus guantes y aún con el cubrebocas sobre su rostro le respondió que la alcanzaba después de ventilar un poco su departamento.
Luego de abrir la ventana y poner a funcionar su ventilador. Salió y lo primero que hizo cuando la artista la dejó pasar, fue buscar un bote de basura para deshacerse del cubrebocas. Nico que fue la que estuvo más cerca del cuadro descubierto, se cambió de ropa y ahora repartía la lasaña de antes en dos platos. La pelirroja vió eso como una invitación a desayunar, por lo que tomó asiento. Observó el departamento de Nico, no había entrado a él desde el día que le ayudó a la bajita con su cuadro.  Mientras recorría con la mirada la sala, se dio cuenta de la pintura que estaba al centro de la sala. Era el cuadro que tanto quería comprar en la galería, el cual Nico había titulado “Arte & Música”. La razón por la cual no logró comprarlo a pesar de que triplico la oferta, estaba frente a ella, ya podía dejar de rastrearlo por la ciudad. Se preguntó si su vecina querría vendérselo.
–Listo Maki-chan. –anunció la artista sacándola de sus pensamientos.
–Gracias. –respondió Maki volviendo su atención al platillo frente a ella, el cual se veía bastante bien.
Comieron en silencio ya que ninguna de las dos tenía idea de qué decir, Maki lograba disfrazar muy bien sus gestos de satisfacción con una pokerface, a pesar de que realmente disfrutaba del platillo y cuando estaban por terminar, Nico decidió hablar.
–Al menos por hoy, creo que estaría bien que te quedaras aquí.
La doctora se detuvo con la boca abierta y apunto de meter el último bocado de esa deliciosa lasaña en su paladar. Quedó sorprendida por el ofrecimiento de la artista.
–Sólo para asegurarse. –aclaró rápidamente Nico– Tengo una sola cama, pero no voy a usarla. Estaré ocupada trabajando en unas pinturas, así que puedes dormir tranquilamente.
Maki lo pensó unos breves instantes– ¿No habrá ningún problema?
–No.
La pelirroja decidió aceptar el ofrecimiento de la artista, se fue a dormir al único dormitorio del departamento y muy al contrario de lo que pensó al inicio, logró conciliar el sueño rápidamente. Luego de un par de horas trabajando, Nico decidió hacer la comida para ambas, nada complicado, su elección fue crema de tomate. Mientras terminaba su platillo el timbre sonó y un escalofrió recorrió su columna vertebral. Se acercó a la puerta y abrió, topándose con Eli. La dejó pasar aliviada al darse cuenta de que estaba sola. La rusa había ido porque necesitaba saber de un buen lugar para llevar a Nozomi a una cita, mientras la pelinegra le hablaba de los lugares favoritos de la astrónoma la puerta del dormitorio se abrió, dejando ver a una despeinada y somnolienta pelirroja, diciendo que olía delicioso y tenía hambre. La artista miró a su amiga coreógrafa esperando una reacción, pero esta no cambió su semblante, sólo noto como sacaba su celular y tecleaba algo en él.
–Nozomi. –dijo la rubia con el móvil contra su oreja.

Entonces Nico deseó en ese momento el no haber abierto la puerta…